Apuestas con bono de registro 2026: el bono de $1,000 MXN que no es dinero

Updated noviembre 2026
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6 noviembre 2026 · Permisos y advertencias de juego responsable verificados contra los pies de página y las fichas de tienda de cada marca, y contra la Dirección General de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación.

Una caja de regalo con listón dorado junto a un boleto de apuesta sobre un mostrador de madera
En el encabezado de Caliente se anuncian $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN.

Ninguna casa de apuestas regala pesos. Regala una obligación con una cifra delante.

Hay dos maneras de entrar a las apuestas deportivas en México y las separa una palabra: permiso. Una lleva a una marca que opera bajo el permiso de la Secretaría de Gobernación que ostenta un permisionario de juego terrestre; la otra lleva a un sitio sin amparo mexicano, con reglas propias y sin nadie a quien reclamar. La primera opción se comprueba en un documento. La segunda, en la fe.

Los bonos no se venden; se abren. Cuando un encabezado promete $1,000 MXN “sin depósito”, la pregunta útil no es cuánto dan, sino cuánto hay que apostar para sacarlo y a qué momio. Casi nunca lo dice el anuncio. Casi siempre está en un apartado que el lector descubre después de registrarse, cuando ya dejó su teléfono y su identificación.

La elección que importa no es entre nueve marcas. Es entre tres caminos. Existe el camino del que no quiere depositar todavía y va a probar el producto con un bono pequeño, aceptando que en la mayoría de los casos le van a pedir un rollover varias veces mayor que el regalo. Existe el camino del que va a depositar en serio y encuentra el bono de bienvenida como un descuento parcial sobre la comisión que el mercado ya le cobra en cada momio. Y existe el camino del que apuesta poco y volátil, para quien el bono importa mucho menos que la posibilidad de retirar cien pesos sin pelear con un requisito.

Para ninguno de los tres existe hoy una regla federal que obligue a una casa a publicar las condiciones de un bono de forma clara. Eso no es un detalle técnico: es el centro del asunto. El mercado mexicano funciona con permisos administrativos, un reglamento reformado y un impuesto que subió, y con cero artículos dedicados a los bonos de bienvenida. Mientras eso siga así, el boleto lo firma el apostador y no la autoridad.

Normativa del bono de registro: quién vigila a quién en México

El marco mexicano es viejo y peculiar, y conviene entenderlo antes de entregar un depósito. La ley que rige es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947. Prohíbe en el territorio nacional los juegos de azar y las apuestas, y permite únicamente los que están expresamente autorizados. La autoridad es la Secretaría de Gobernación, que a través de la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, otorga, modifica y extingue permisos, y sustituye sanciones.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
La ficha de la app de Playdoit anuncia un bono de bienvenida de $1,000 MXN, descrito unas veces con primer depósito y otras sin depósito.

El detalle que más se repite en las conversaciones de barra y menos se entiende: en México no hay licencia de apuestas en línea. Hay permiso. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, en su artículo 3, define el permiso como un acto administrativo de carácter temporal que se otorga a un permisionario. Es temporal y es intransferible, según el artículo 31. La práctica reportada es que un permisionario de juego terrestre sostiene las operaciones remotas, muchas veces con marcas extranjeras operando bajo su amparo, y que un mismo permisionario puede correr varias marcas a la vez.

La reforma al Reglamento de 16 de noviembre de 2023 endureció el tono. El artículo 1 abarca la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y los sorteos, salvo los de la Lotería Nacional, con jurisdicción federal. El artículo 2 prohíbe toda actividad de apuestas y sorteos no prevista expresamente. Ese es el principio que ordena el resto: lo que no está previsto, no se puede, y lo que se puede, se puede porque alguien lo autorizó por escrito.

Los centenares de apuestas que un lector ve en pantalla caben en dos figuras del artículo 28: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Los permisionarios de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios de apuestas remotas, con “cruce de apuestas” regulado en esas sedes, donde el artículo 5 prohíbe a los menores de edad participar. El artículo 29 impone a los permisionarios de apuestas remotas cuentas trimestrales y anuales auditadas, fianzas, seguros y reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero. La autoridad puede vigilar, en teoría, con instrumentos serios.

En la práctica el instrumento central de vigilancia es un documento que el público no puede abrir. La DGJS publica un PDF con los sitios autorizados y ese listado no pudo consultarse; en mayo y julio de 2026 el Congreso pidió formalmente un registro público abierto. Los conteos de sitios también chocan: un reporte habla de 136 sitios de apuestas y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Cuando las cifras del mercado no cuentan la misma cosa, no se publican cifras.

Ese vacío explica la fórmula que acompaña cada permiso en este texto y en las propias fichas de las marcas: “según la fuente X, no confirmado oficialmente”. Una compilación de casas de apuestas legales atribuye a Codere los permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular nombrado; a Novibet el DGJS/DCRCA/1121/2020, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.; a Strendus los números DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, con Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads como titular, según la compilación que se lea. A 1xBet se le atribuye DGJS/0002/2020 con Entretenimientos Naturales como titular, aunque la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta. A Playdoit, DGAJS/SCEVF/P-02/2005. A Betway, 4184, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. A Caliente, DGG/SP/404/97, un número que no viene de una compilación sino del pie de página del propio sitio. Hay dos marcas donde el número no se imprime en ningún lado porque las fuentes se contradicen: Betcris, donde el número del pie de página y el de la tabla del propietario difieren, y Pickwin, donde una compilación le asigna el número que el pie de página de Betcris muestra a nombre de Producciones Móviles.

Nada de esto convierte a las marcas en ilegales. Convierte al lector en su propio verificador. El trámite honesto es pedir el permiso por escrito al soporte, buscarlo en el propio sitio del operador y, cuando el registro de la DGJS esté abierto, cruzarlo ahí. Un permisionario responde a esas preguntas sin rodeos.

Bloqueos, amparos y un estatus que cambia cada trimestre

El punto más movedizo del mercado mexicano es el de las marcas bloqueadas, y aquí la única forma honesta de escribir es con fecha.

El 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas; bet365.mx y Betano, esta última de Ganador Azteca, del grupo de Ricardo Salinas Pliego, quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió publicar únicamente contenido informativo lícito, sin relación con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente.

Seis actos en once meses sobre las mismas dos marcas. Cualquiera que escriba “bet365 está abierta” o “bet365 está cerrada” está publicando una foto de un partido que sigue jugándose. Por eso ni esos dos nombres ni sus ofertas aparecen abajo como opciones activas: para el lector que busca dónde registrarse, una marca cuyo estatus depende de la siguiente resolución no es una opción, es una apuesta aparte. Y conviene decirlo sin adornos: si una casa es bloqueada mientras tu saldo vive adentro, el saldo se congela con ella.

Alrededor de 20 casinos físicos fueron clausurados durante 2026. La SEGOB ha reforzado su facultad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, aunque no está establecida una base legal para el bloqueo de sitios de apuestas más allá de lo previsto en materia de cumplimiento del IVA, que alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México y contempla el bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave. Que un jugador reciba una multa o incurra en un delito por apostar en un sitio sin permiso no está establecido, y esta guía no afirma ni la sanción ni la exención.

La reforma sigue en el cajón. La SEGOB terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 —reportado el 13 de octubre de 2026— y lo envió al Gabinete de Seguridad; no se ha presentado y no es ley. Una iniciativa que busca derogar la ley crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión, y sigue siendo una propuesta. También hay iniciativas que proponen prohibir los bonos de bienvenida, impulsadas por el diputado Martínez Urincho, y otras que buscan limitar a los influencers y a los deportistas. Ninguna es ley. En los artículos revisados del Reglamento no aparece una regla vigente sobre bonos.

Lo que sí cambió el mercado fue el impuesto. El IEPS del artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS subió al 50 % sobre los juegos con apuestas y los sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos, con la reforma publicada en el Diario Oficial el 7 de noviembre de 2025 y en vigor desde el 1 de enero de 2026; antes era del 30 %. La base no está establecida con claridad: el texto legal leído habla solo de “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y por eso esta página no escribe “50 % de las apuestas” ni “del ingreso bruto”. Cuando los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida en 2026 fue por el costo de ese impuesto, que absorben en parte. Es el mejor recordatorio de qué es un bono: una línea de gasto, no un acto de generosidad.

Juego responsable en un mercado sin registro nacional de autoexclusión

Aquí viene la parte que más incomoda a las casas y que casi ninguna pone en su encabezado. En México no existe un registro nacional de autoexclusión. No hay una lista única donde un apostador con problemas se dé de baja de todo el mercado de una vez. Lo que existe son herramientas internas, marca por marca, que cada quien decide si ofrece y con qué alcance.

Eso significa que autoexcluirse en una casa no protege de las otras. Si alguien cierra su cuenta en una marca por juego compulsivo, las puertas de las demás siguen abiertas y el registro de esa decisión vive en los servidores de la primera. La autoexclusión mexicana es un compromiso con un comercio, no con el mercado.

Los operadores sí listan herramientas en sus propias fichas de tienda: pausas, límites de depósito, autoexclusión voluntaria. Fíjate en la palabra “voluntaria”. No hay una obligación legal de ofrecerlas y no se encontró un límite estatutario de depósito o de pérdida, ni una figura legal de cuenta temporal. Lo que una marca pone a disposición es su política, no el piso del sistema, y por eso conviene leerla con la misma lupa con la que se lee el rollover.

Las edades merecen su propio párrafo. El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad permanecer en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el “cruce de apuestas”, pero no fija un número. Las marcas escriben 18+ en sus propias fichas y pies de página, y no está establecida una cifra legal única para el juego. La distinción no es académica: cuando el requisito de edad lo pone la casa, lo pone en sus términos y lo puede matizar en sus términos.

Codere México lo declara en su ficha de aplicación: opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Caliente lo hace en el pie de su página principal, con la prohibición para menores de edad, la invitación a divertirse con responsabilidad y un enlace a una sección de juego responsable. Betcris también en el pie: juegos estrictamente prohibidos para menores, sección de juego responsable y una aclaración expresa de que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Caliente Deportes, en su ficha de aplicación, repite el 18+ y añade promociones y eventos virtuales.

La publicidad sigue la misma lógica. Según un reporte secundario, los anuncios muestran la clave del permiso oficial y advertencias de juego responsable; no se encontró un artículo federal de publicidad en los artículos revisados del Reglamento. Los reportes sobre límites de horario en televisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley. La consecuencia para el lector es sencilla: entre la advertencia y el anuncio que la rodea no hay una autoridad que arbitre. La prudencia la pone él.

Y hay una pieza que la mayoría descubre tarde, cuando reclama un premio grande. La verificación de identidad no es un trámite decorativo. Los operadores verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego es una actividad vulnerable conforme a la ley de lavado de dinero; los documentos exigidos no están establecidos en un estatuto. En la práctica eso se traduce en que un retiro va a una cuenta a nombre del propio jugador, sin excepciones, y en que la casa emite un CFDI de retenciones por los premios gravados.

Una recomendación de secuencia, que no cuesta nada y ahorra disgustos: completa la verificación de identidad antes de reclamar el bono, no después de ganar con él. Una cuenta sin verificar es una promesa de pago sin firmar. Y si el objetivo es el juego responsable de verdad, decide el límite antes del primer depósito, no después del primer mal fin de semana.

Incentivos: qué es en realidad un bono de registro

Llegamos al corazón del asunto. Un bono de bienvenida en una casa de apuestas es un saldo que la casa abona a tu cuenta bajo condiciones que ella misma escribe. No es un premio, no es un descuento y no es dinero tuyo hasta que cumplas lo que exige el apartado que nadie lee. La palabra “gratis” describe el depósito que a veces no hay que hacer, nunca el bono que se recibe.

México llegó a esta discusión sin reglas. La ley de 1947 no menciona bonos por la razón obvia de que en 1947 no existían cuentas digitales, y los artículos revisados del Reglamento no añadieron nada al respecto. La única disciplina que opera sobre los bonos mexicanos es la económica: el impuesto del 50 % sobre los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso conforme a la ley hizo que los operadores los rediseñaran en 2026 para absorber una parte del costo. Un bono que sobrevive a esa aritmética es un bono pensado para que el cliente apueste más, no para que se lleve algo.

El mecanismo: lo que la palabra “bono” esconde

Todo bono de registro en México combina las mismas cuatro piezas, aunque la publicidad solo muestre la primera.

La primera es el monto y su tipo. Puede ser un importe sin depósito, que se abona al registro sin que el apostador ponga dinero; puede ser un bono sobre el primer depósito, con o sin duplicación; puede ser un paquete escalonado que reparte el total a lo largo de varias recargas; y puede ser un bono de recarga periódico, como el semanal deportivo del 50 % hasta $10,000 MXN que Campobet anuncia en su aplicación. Cada tipo tiene un perfil de riesgo distinto, y el que más veces se disfraza de otro es el primero: el bono sin depósito es el más pequeño y el más condicionado de todos.

La segunda es el rollover, o requisito de apuesta. Es el número de veces que hay que jugar el saldo del bono —o el bono más el depósito, según el caso— antes de poder retirar lo que quede. Un rollover de diez veces sobre mil pesos exige diez mil pesos en apuestas, y aquí aparece la trampa aritmética que ningún anuncio explica: cada una de esas apuestas se coloca sobre un momio que ya incluye el margen de la casa, de modo que cumplir el requisito no es un trámite administrativo. Es una sangría lenta y perfectamente legal.

La tercera es el momio mínimo. Solo cuentan las apuestas colocadas a un momio igual o superior al que fija la casa. Es el filtro que empuja al apostador fuera de las apuestas sencillas de momio corto —el favorito claro, el resultado casi cantado— hacia combinadas y hándicaps, donde la casa gana más y la varianza castiga más rápido. El requisito se presenta como protección contra el abuso; funciona, además, como protección del margen.

La cuarta es el plazo. Un bono con fecha de caducidad vence y, al vencer, el saldo del bono y el saldo que generó suelen desaparecer. La carrera no es contra la casa, es contra el calendario.

Ninguna de las cuatro piezas es ilegal y ninguna es secreta. Todas viven en los términos y condiciones del operador. El problema es de forma: una cifra grande en el encabezado y cuatro condiciones enterradas en una página de texto legal que el registro no obliga a mostrar.

Qué tan lejos está la letra pequeña de la promesa

Comparar lo que anuncia cada marca con lo que su propia ficha declara deja una tabla incómoda, y es la tabla que un lector de apuestas mexicanas necesita antes de registrarse.

Marca Permiso de la SEGOB, según la fuente citada Lo que su propia ficha anuncia sobre el bono de registro
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según un portal especializado, no confirmado oficialmente Bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN, con depósitos por tarjeta, SPEI y OXXO
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente Sin cifra propia del bono de registro
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente Sin cifra propia del bono de registro
1xBet DGJS/0002/2020, según un portal especializado, no confirmado oficialmente Bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad, sin cifra
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente $1,000 MXN de bono de bienvenida, con primer depósito en un apartado y sin depósito en otro
Betcris Número no impreso: el del pie de página y el de la tabla del propietario difieren Sin cifra propia del bono de registro
Caliente DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de su propio sitio $1,000 MXN sin depósito y duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN
Pickwin Número no impreso: las fuentes se contradicen entre sí Sin cifra propia del bono de registro
Betway 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente Club con apuestas gratis semanales, sin cifra del bono de registro

Los huecos de la columna del medio no son un descuido de quien compara. Son el mercado real: cuatro de las nueve marcas de esta lista no publican en sus fichas ni el importe de su propio bono de registro. Si eso ocurre con el titular de la oferta, se entiende por qué el rollover, el momio mínimo y el plazo viajan tan lejos de él.

Mira la quinta fila. Playdoit es el único caso en el que la contradicción está dentro del mismo documento, y no por descuido de redacción. Un bono anunciado como “sin depósito” atrae a un lector distinto que un bono sobre el primer depósito: el primero se registra sin pagar, el segundo suele ser más grande y ya exige un depósito por definición. Una marca que anuncia las dos cosas a la vez captura a los dos públicos. La desventaja es que el apostador no puede saber qué tiene hasta que pregunta.

Clasificación: qué separa a una marca de otra cuando el bono es el mismo

El problema de comparar casas de apuestas por su bono es que casi todos los bonos de esta lista se parecen. Miles de pesos, porcentajes redondos, encabezados grandes. Lo que cambia no es la cifra, es lo que la rodea: si la marca publica su cifra o no, si el permiso tiene número o no, si el catálogo deportivo es ancho o de folleto, y cuánto trabajo le da al cliente cobrar.

Para clasificar, esta guía usó tres criterios y descartó el que suelen usar los comparadores: el tamaño del bono. Un importe grande que no se puede cumplir vale menos que uno pequeño que sí. Los tres criterios fueron: qué publica la marca de sí misma y con qué precisión, qué producto recibe el apostador después del registro —deportes, mercados, apuestas en vivo, transmisión—, y qué tan rápido puede un lector con un presupuesto pequeño ver un saldo retirable.

Con eso, el orden de esta lista es el que es: marcas que declaran con detalle arriba, marcas que solo prometen abajo. No es un ranking definitivo del mercado mexicano. Es la comparación de nueve marcas que operan en México bajo el permiso de la SEGOB que ostenta un permisionario, según sus propias fuentes, y deja fuera a propósito a las que hoy tienen el acceso bloqueado o suspendido. Una marca que no está aquí no está aquí por una razón que puede cambiar mañana.

Hay un criterio que no usé y conviene decir por qué: la velocidad de pago. Un dato de rapidez sin fecha es chisme, y los números de este mercado cambian con cada resolución judicial y cada temporada deportiva.

El otro aviso es más directo. La cifra del bono no dice nada sobre el momio que vas a recibir. Una casa puede regalar siete mil pesos y cobrar un margen más grueso en cada mercado para recuperarlo, y de hecho recuperar el regalo por esa vía es el modelo más viejo del negocio. La oferta se lee junto al precio, nunca por separado.

Evaluación: nueve marcas bajo la lupa

Lo que sigue revisa cada plataforma por lo que cambia la experiencia después del registro. El orden distingue a las que declaran con precisión de las que dejan la letra pequeña abierta, y en cada caso el cierre es la lectura de esta casa editorial, no un resumen de la marca.

Codere: el catálogo más ancho y un titular sin letra pequeña

Codere México presenta una ficha de aplicación que cualquier apostador mexicano reconoce: más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Es la descripción de un producto maduro, no de un folleto de bienvenida. A nadie le sorprende que una marca con años de operación en el país tenga profundidad de mercados; sorprende que también tenga la mayor claridad relativa de esta lista en el capítulo de incentivos, porque su titular de hasta 7,000 MXN es el único importe grande de la comparación publicado por la propia marca en su ficha, junto con los métodos de depósito por tarjeta, SPEI y OXXO que sí explica.

Ese “hasta” merece atención, y no por suspicacia: por aritmética. Un bono de bienvenida escalonado reparte su total en varias recargas, y el apostador que deposita una vez solo accede al primer tramo. La cifra máxima es una promesa que se cumple a lo largo de semanas de depósitos, y quien la lea como un pago único va a llevarse una decepción perfectamente previsible. Con el rollover, el momio mínimo y el plazo sin resolver, el titular de hasta 7,000 MXN es una invitación a preguntar antes de depositar, no una cifra sobre la que planear.

Su permiso, atribuido a los números DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular nombrado, no lleva confirmación oficial, como el de todas las marcas de esta comparación. La marca está, sin embargo, entre las que declaran con más detalle sus herramientas de juego responsable y su política de cierre de cuenta, y eso cuenta cuando el 18+ es un requisito de la casa y no de un estatuto.

Veredicto: el catálogo ancho resuelve el problema del apostador que busca un deporte menor o un mercado raro, y ahí es donde Codere gana a varias de las marcas que siguen; quien llega por los 7,000 MXN, en cambio, debería tratar esa cifra como el techo de un proceso, no como el saldo de su cuenta.

Novibet: la marca que no compite con bonos

Novibet tiene el permiso atribuido DGJS/DCRCA/1121/2020, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular nombrado según las compilaciones, y un detalle que a esta casa editorial le parece más revelador que cualquier banner: su ficha no anuncia ninguna cifra de bono de registro. No es una marca que compita por el bolsillo del apostador con un regalo; compite con otra cosa, y a un lector que llega siguiendo el rastro de un bono gratis eso lo descoloca.

¿Descoloca para bien o para mal? Depende de qué esté buscando. El apostador que ya sabe lo que quiere —un producto decente, apuestas dentro de su presupuesto, retiros razonablemente tranquilos— no pierde nada por la ausencia de un banner. El que quiere probar el mercado sin arriesgar dinero se va a ir de aquí sin probarlo, y volverá a la marca que regala mil pesos a cambio de diez mil en apuestas.

Ese es el punto que conviene fijar: en un mercado donde el 50 % del IEPS sobre la actividad hizo que las marcas rediseñaran sus bonos para absorber el costo, la ausencia de una promoción no es una carencia, es una postura de precio. Un operador que paga el impuesto sin una promoción agresiva encima necesita cobrar su margen por otra vía o contentarse con menos crecimiento. Ninguna de las dos opciones es mala para el cliente por sí sola.

Veredicto: la falta de un titular de bono deja esta marca fuera de la carrera por el lector que registra por curiosidad, y la deja en una posición interesante para el que prefiere un margen tratado con más cuidado que un regalo con condiciones.

Strendus: tres permisos en la ficha y ninguna cifra de bono

Strendus acumula el registro más nutrido de la comparación: tres números atribuidos —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— con Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads como titular según la compilación que se lea. Tres permisos no significan tres veces más seguridad jurídica para el apostador; lo que significan es que la casa opera a través de varios permisionarios o sedes, y que rastrear cuál de ellos respalda una operación concreta exige una pregunta al soporte. Cuando la documentación pública se contradice sobre el titular, la respuesta útil es la que da la marca por escrito.

Como en el caso anterior, no hay cifra de bono de registro en su ficha. Aquí la ausencia pesa algo más, porque el apostador que llega buscando “bono por registro apuestas deportivas” y aterriza en Strendus no encuentra ni la cifra ni el mecanismo, y probablemente se vaya pensando que la marca no tiene oferta. Puede tenerla. Simplemente no la está vendiendo, y esta página no va a inventarle una.

Lo que sí conviene pensar es el efecto de los tres números sobre la confianza. Una compilación que se contradice a sí misma sobre quién opera la marca no es una acusación: es un síntoma de que el registro oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no está disponible para el público, y de que mientras lo esté, cualquier conclusión se apoya en material de segunda mano.

Veredicto: una marca con estructura de permisos compleja y sin promoción visible le pide al apostador un acto de paciencia que la mayoría no hace en la primera visita, y quien la elija debería empezar por confirmar con el soporte bajo qué permiso exacto queda su cuenta.

1xBet: mucho producto y una aplicación a nombre de otra empresa

La aplicación de 1xBet ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. Es, con diferencia, la ficha más cargada de producto de esta lista, y transmisión en vivo más estadísticas es una combinación que el apostador de deporte estadounidense y de esports usa de verdad, no un adorno de folleto.

El detalle incómodo no está en el producto. A la marca se le atribuye el permiso DGJS/0002/2020 con Entretenimientos Naturales como titular, según una compilación que no pudo confirmar ni el dominio ni la lista oficial, y la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado. Que la aplicación viva a nombre de una sociedad y el permiso a nombre de otra no es prueba de nada; es una pregunta que la casa puede contestar y que la compilación no contesta. El apostador que quiera una respuesta concreta la va a tener que pedir.

Tampoco hay cifras de bono en la ficha, ni de importe ni de requisito. La marca promete bonos de bienvenida y promociones de temporada sin decir cuánto ni bajo qué condiciones, y aquí esta casa editorial es directa: una promoción sin cifra es una promoción que no se puede evaluar, y por lo tanto no cuenta como ventaja en la comparación.

Veredicto: la cobertura de esports y la transmisión en vivo justifican por sí solas una mirada a esta marca para el lector que apuesta ahí; la distancia entre el nombre que ostenta el permiso y el nombre que firma la aplicación es lo que hay que resolver antes de confiarle un depósito.

Playdoit: mil pesos que la casa no sabe si son sin depósito

Playdoit tiene el permiso atribuido DGAJS/SCEVF/P-02/2005 con Eventos Festivos de México como titular nombrado, y el título del caso más interesante de toda esta comparación: su ficha de aplicación anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, con primer depósito en un apartado y sin depósito en otro. La contradicción está en el mismo documento, a unos centímetros de distancia.

No hay que exagerar la gravedad. Una cifra desordenada en una ficha de tienda no convierte a nadie en estafador. Pero sí destruye la única herramienta que el apostador tiene para decidir: el cálculo. Un bono de $1,000 MXN sin depósito y un bono de $1,000 MXN sobre el primer depósito son ofertas distintas con requisitos distintos, y una de las dos exige poner dinero. Sobre esa base no se puede estimar nada, y quien publique un requisito de apuesta para este bono está publicando el de otro.

La consecuencia práctica es un cambio de método, no de marca. Si lo que buscas es el bono sin depósito, la pregunta al soporte es una sola y admite una respuesta de una palabra: ¿hace falta depositar? Guarda la respuesta. Si te dicen que sí, ya sabes que estás ante un bono de primer depósito con un titular disfrazado, y entonces la cifra de $1,000 MXN entra a competir con la de Caliente y la de Codere en igualdad de condiciones.

Veredicto: el apostador que no quiere depositar todavía no puede contar con esta casa como su prueba gratuita del producto mientras la propia marca no aclare la condición, y esa aclaración es lo primero que debería cambiar en la ficha.

Betcris: pie de página claro, número de permiso ausente

Betcris escribe en el pie de su página principal una de las advertencias de edad más explícitas de la comparación: juegos estrictamente prohibidos para menores de edad, enlace a una sección de juego responsable y aclaración de que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Es el tipo de redacción que a esta casa editorial le parece útil, porque no se limita al aviso legal y dice explícitamente a quién no va dirigido el producto.

El número de permiso no se imprime, y la razón es interesante: el número del pie del sitio de la marca y el de la tabla del propietario difieren, uno mostrado a nombre de Producciones Móviles y el otro, en la compilación, a nombre de otro titular. Con dos números en circulación y ninguno confirmado oficialmente, imprimir cualquiera de los dos sería inventar una certeza. El titular nombrado es Producciones Móviles.

Sobre bonos de registro, la marca no publica cifra en su ficha. Para el lector que llega buscando el bono más grande, es una decepción; para el que valora una advertencia de edad bien escrita y una sección de juego responsable accesible desde el pie, es un detalle que suma. Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo y ninguna cancela a la otra.

Veredicto: una casa que declara con precisión a quién no quiere como cliente y deja su número de permiso en el aire está enviando dos mensajes opuestos, y quien la elija debería quedarse con el primero y pedir por escrito la aclaración del segundo.

Caliente: la única cifra con rollover publicado y la única confirmada por su propio sitio

Caliente es la marca que más cosas pone por escrito en esta comparación. Su pie muestra el permiso DGG/SP/404/97, y es el único número de esta lista que aparece en el sitio del propio operador en lugar de en una compilación ajena; el titular nombrado es Tecnología de Entretenimiento Caliplay, del Grupo Caliente. En su encabezado se anuncian $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, con la salvedad de que la página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Y su aplicación, Caliente Deportes, ofrece transmisión en vivo, el creador de apuestas “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, con acceso solo para mayores de 18 años.

Los $1,000 MXN sin depósito son, además, el único bono sin depósito de esta comparación con un rollover publicado: diez veces según reseñas de casas de apuestas que no son la propia marca. Esa procedencia importa y no hay que disimularla. Un requisito de apuesta leído en un comparador no tiene la misma fuerza que uno leído en los términos del operador, y el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito cambian de una reseña a otra. La cifra sirve como orden de magnitud, no como contrato.

Con ese orden de magnitud, la lectura es clara. Mil pesos con requisito de diez veces piden diez mil pesos en apuestas, cien boletos de cien pesos o doscientos de cincuenta, y un costo medio de unos quinientos pesos si el margen del mercado jugado ronda el 5 % y solo se apuesta el importe del bono. El bono no desaparece, se adelgaza. El apostador que pensaba tratar esos mil pesos como efectivo disponible los va a tratar de otra manera después de hacer la cuenta, y esa es exactamente la función de hacerla.

El detalle de la duplicación hasta $7,000 MXN apunta a un bono escalonado sobre depósitos, con el mismo perfil que el de Codere: techo alto, acceso por tramos. Y el titular “sin depósito” del que cuelga el rollover de diez veces no dice nada sobre el plazo, que es la cuarta pieza y la que decide si el bono se cumple o se evapora.

Veredicto: es la casa de esta lista que un lector con presupuesto pequeño puede evaluar con más datos en la mano, porque su permiso sale de su propio sitio y su bono sin depósito es el único con un requisito publicado, aunque sea de segunda mano; el plazo y los momios mínimos siguen siendo la pregunta pendiente, y quien no la haga está apostando a que le vaya bien.

Pickwin: permisos que se contradicen y silencio sobre el bono

Pickwin tiene el caso documental más enredado de la comparación. Se le atribuye el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019 por una vía y DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER por otra, con Producciones Móviles S.A. de C.V. y Unocapali La Paz Operadora como titulares nombrados, y con un detalle que despierta la ceja: el número que una compilación le asigna es el mismo que el pie de página de Betcris muestra a nombre de Producciones Móviles. Dos marcas compartiendo estructura de permisos no es escándalo —un permisionario puede correr varias marcas, y de hecho así funciona buena parte del mercado— pero sí explica por qué el rastro documental público se enreda tan rápido.

Sobre el bono de registro, silencio: ninguna cifra en su ficha. Como en Novibet, Strendus, 1xBet y Betcris, el apostador que llega buscando un importe no lo va a encontrar, y esta página no lo va a suplir con una estimación de su cosecha. Las cifras inventadas son el único error que arruina todas las cifras verdaderas de un texto.

Lo que queda es el criterio documental, y aquí la marca se lleva la peor nota de la lista. No por operar mal, sino porque sobre su permiso las fuentes se contradicen entre sí de una manera que ninguna otra alcanza.

Veredicto: el peso de esta marca en la comparación cae entero sobre su estructura de permisos, y el apostador que la considere debería pedir al soporte el número exacto bajo el que opera su cuenta antes de cualquier otra consideración sobre producto o promoción.

Betway: dos mil eventos por semana y una cifra que no menciona el bono

Betway anuncia en su aplicación más de 2,000 eventos por semana, los momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. Es una ficha orientada al apostador frecuente —el volumen de eventos y los momios mejorados son argumentos de producto, no de bienvenida— y el club de apuestas gratis semanales es, en la práctica, el mecanismo de retención que sustituye al bono de registro.

Esa es la lectura que le da la vuelta al asunto. Una marca con un club de apuestas gratis semanales y sin una cifra de bono de registro publicada está comprando lealtad en lugar de hacer una compra de prueba. Desde el lado del apostador, eso significa que el valor de la casa no se cobra en la primera sesión sino a lo largo de los meses, y que quien se registre esperando el bono clásico no lo va a encontrar. El importe de esas apuestas gratis semanales no aparece en la ficha, y sin ese dato el club es una promesa de forma conocida y tamaño desconocido.

Su permiso es el único que se atribuye con un número corto, 4184, según una compilación, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular nombrado. Sin confirmación oficial, como todos los de esta lista, y sin embargo el número es el más presentable de la comparación por su propio formato.

Veredicto: el volumen de eventos y el club semanal apuntan al apostador que ya juega de forma habitual y calcula su conveniencia en meses, no en una primera sesión, y quien busque cobrar en la primera semana encontrará un mecanismo diseñado para no dejarlo cobrar tan pronto.

Fundamentos: elegir el bono correcto para el apostador correcto

Volvamos al principio, porque es donde este texto tiene algo que decir y no solo que describir. La pregunta de un lector que busca “apuestas con bono de registro” no es cuál paga más. Es cuál le conviene, y esa respuesta cambia según quién pregunte.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
La ficha de la app de Codere México anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN.

El apostador que no quiere depositar todavía tiene una ruta corta y honesta: registrarse en una marca con bono sin depósito, aceptar que el importe es el más pequeño de la lista y que el rollover va a exigir varias veces su valor en apuestas, y jugar con boletos que cumplan el momio mínimo. Caliente es hoy la única marca de esta comparación con un bono sin depósito y un requisito publicado, aunque sea de segunda mano. Playdoit ofrece una cifra parecida con una condición sin aclarar. Para los dos casos, la cuenta de diez veces marca el tamaño real del regalo, y el plazo, la pregunta pendiente.

El apostador que va a depositar en serio tiene una ruta distinta y probablemente mejor. El bono grande de bienvenida —hasta 7,000 MXN en Codere, duplicación hasta 7,000 MXN en Caliente— es un descuento sobre el costo que ya va a pagar de todos modos en forma de margen. Quien apuesta dos mil pesos al mes sobre momios con un margen del 5 % está dejando cien pesos mensuales en manos de la casa; un bono de siete mil pesos con un requisito cumplible simplemente devuelve parte de ese costo durante unos meses. Así se lee una promoción cuando se la despoja del papel regalo: es un reembolso parcial, no un obsequio.

El apostador que juega poco y retira seguido tiene una ruta que casi nadie escribe. Los bonos no le sirven. Un bono con rollover de diez veces es un problema para quien apuesta cien pesos por semana; mejor le iría con una marca que declara su política con precisión, no le enreda el retiro y le da un catálogo donde encuentra lo que busca. Ahí entran Novibet, Strendus y Betcris, que no ponen un bono grande en el escaparate y no por eso son peores opciones.

Hay una cuarta ruta y esta guía no la va a disimular: la ruta sin marca mexicana. Un sitio que opera bajo un permiso otorgado a otro no ofrece amparo local, ni controles de verificación con reportes a la UIF y al SAT, ni CFDI de retenciones. A cambio promete bonos llamativos y, a veces, momios más gordos. El problema es el final del camino. Los saldos de un operador bloqueado se congelan, como quedó demostrado con las marcas cuyos dominios fueron suspendidos y suspendidos otra vez en once meses. Ninguna promoción compensa un saldo que no se puede retirar, y no existe registro nacional de autoexclusión al que recurrir si el juego deja de ser un entretenimiento.

Nada de esto convierte en obligación la ruta mexicana. La convierte en la única que tiene un documento detrás. Ese documento —el permiso del permisionario, temporal e intransferible según el artículo 31 del Reglamento— es lo que un lector puede pedir por escrito, guardar y reclamar cuando algo sale mal. Es poco glamour. Es todo lo que hay.

Una última cosa sobre los bonos que ya nadie va a poder decir que no leyó aquí. El impuesto del 50 % que los operadores pagan sobre la actividad está dentro del precio de cada boleto que se juega en México, y los bonos que se rediseñaron en 2026 no cambiaron el negocio, cambiaron el envase. El envase es el que se ve. El costo lo paga, cada domingo, quien apuesta.

Preguntas frecuentes sobre apuestas con bono de registro

¿Cómo funciona un bono de bienvenida en una casa de apuestas y dónde están sus condiciones?

Es un saldo que la casa abona al registrarse, con o sin depósito previo, y que solo se convierte en dinero retirable cuando se cumplen sus requisitos. Las condiciones no viven en el encabezado ni en el anuncio: están en los términos y condiciones del operador, y pedirlas por escrito antes de depositar es la única forma de leerlas con calma.

¿Qué significan el rollover y el momio mínimo en un bono de bienvenida?

El rollover es el número de veces que hay que jugar el saldo antes de retirarlo, calculado sobre el bono o sobre el bono más el depósito. El momio mínimo es el precio a partir del cual una apuesta cuenta para cumplirlo. Dos apuestas del mismo importe valen distinto si una es a momio corto y otra a momio alto.

¿Por qué la cantidad de una apuesta gratis no se devuelve junto con la ganancia?

Porque el importe de la apuesta gratis no es dinero del jugador, es el vehículo. Si una apuesta gratis de cien pesos acierta a momio 2,00, la ganancia son doscientos pesos y el importe de la apuesta no viaja con ella; el resultado es el beneficio, no el capital más el beneficio. Es la diferencia entre un bono y un reembolso.

¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Preguntando por el permiso: su número, el permisionario que lo ostenta y el tipo de permiso, que suele ser un centro de apuestas remotas. Ese número se pide al soporte por escrito y, cuando el registro público de la Dirección General de Juegos y Sorteos esté abierto, se cruza ahí. Ninguna cifra atribuida a una compilación sustituye esa consulta.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingresos conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR, y el pagador retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal pasa ese 6 %. La Ciudad de México aplica 6 % sobre premios. Es un tema para un contador.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Desde la configuración de la cuenta, en las herramientas que cada marca ofrezca: pausas, límites de depósito y autoexclusión voluntaria son lo que aparece en las fichas de las aplicaciones. En México no existe un registro nacional de autoexclusión, así que cerrar la cuenta en una casa no cierra las demás, y conviene poner el límite antes del primer depósito.

¿Cuánto hay que apostar para cobrar un bono de $1,000 MXN?

La cuenta que sigue es la única forma de saber si vale la pena. Las condiciones del bono de bienvenida de Playdoit, $1,000 MXN según su ficha de aplicación, llegan envueltas en una contradicción: un apartado lo describe con primer depósito y otro sin depósito. La casa no ha dicho, en el mismo documento, qué es lo que ofrece. Mientras eso siga así, la cifra de requisito que cualquier comparador publique para ese bono no es suya: es de quien la publicó. Un lector que quiera cerrar el tema lo cierra preguntando al soporte por escrito y guardando la respuesta.

Con el bono de Caliente “sin depósito” de $1,000 MXN hay una cifra publicada, aunque no en el sitio de la casa. Según reseñas de casas de apuestas, ese bono exige un rollover de diez veces. El encabezado de caliente.mx anuncia $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, y no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. El plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra.

Conviene tomar ese rollover de diez veces como el escenario más favorable posible y ver qué significa. Diez veces sobre $1,000 MXN son $10,000 MXN en apuestas antes de tocar el saldo. Divididos en boletos de $100 MXN, son cien apuestas. En boletos de $50 MXN, doscientas. La cifra de cien o doscientas no es la parte interesante; lo interesante es que cada uno de esos boletos necesita un momio que alcance el mínimo exigido, y que el reloj no se detiene mientras se cumplen.

Ahí entra la segundad pieza de la cuenta. Cada apuesta se paga a un momio que ya trae descontado el margen del operador. Si el margen del mercado que se juega ronda el 5 %, una estimación de costo esperado se obtiene aplicando ese margen al volumen que hay que apostar: aproximadamente $500 MXN de costo medio sobre los $10,000 MXN de requisito, con la condición de apostar solo el importe del bono y de colocar cada boleto a un momio que cumpla el mínimo. Repartido entre cien boletos o entre doscientas apuestas, el resultado es el mismo: el valor esperado del bono queda reducido a cerca de la mitad antes de contar el plazo.

Y ese escenario es el amable. Si la casa exige jugar bono y depósito juntos, si el momio mínimo obliga a combinadas cuyo margen es más alto que el del mercado principal, o si el plazo es corto, el costo esperado sube y el bono puede acabar costando más de lo que vale. La conclusión honesta es un rango, no un número: con los supuestos anteriores, un bono de $1,000 MXN con requisito de diez veces devuelve en promedio entre la mitad y el total del importe anunciado, y la posición en ese rango la decide el momio mínimo y el plazo que fija cada casa, no la generosidad del encabezado.

Es una estimación estadística sobre el promedio de muchas apuestas bajo esos supuestos, no un resultado garantizado para un apostador concreto. Nadie cobra el promedio. Un lector puede terminar con el bono completo y otro puede terminar sin nada, y los dos habrán cumplido las reglas.

Escrito por los editores de «Guiadeapostadores».

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