Apuestas deportivas para mañana 2026: solo un permiso de la SEGOB te protege dentro de México

Updated noviembre 2026
Licensed
usAvailable in US
Fast payouts
18+ Only

En México no existe una licencia de apuestas por internet. Existe un permiso. La Secretaría de Gobernación lo otorga a un permisionario, ese permisionario responde ante la autoridad, y una marca que no aparece detrás de un permiso está apostando en un terreno donde nadie le contesta a nadie. Esa es la primera decisión que un lector toma cuando busca apuestas deportivas para mañana, mucho antes de mirar un momio: contra quién está jugando.

Un cuaderno abierto con momios escritos a mano, una calculadora y un lápiz sobre una mesa de madera
La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

Datos actualizados a 6 noviembre 2026; los permisos de la SEGOB citados fueron cotejados con los pies de página y las fichas de tienda de cada marca y con las compilaciones públicas de permisos.

Un permiso, no una licencia: lo que la ley mexicana realmente dice

La Ley Federal de Juegos y Sorteos se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947 y sigue vigente. Prohíbe en todo el país los juegos de azar y las apuestas, con una sola salida: lo que esté expresamente autorizado. SEGOB otorga esos permisos e inspecciona (artículo 7), puede cerrar locales que operan sin autorización (artículo 8), ningún establecimiento puede quedar junto a escuelas o centros de trabajo (artículo 9) y los estados y municipios colaboran en la vigilancia (artículo 10).

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Betano está bloqueada desde noviembre de 2025 (congelamiento de cuentas de la UIF).

El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, afina la lógica. Su artículo 1 pone bajo autorización, control e inspección federal los juegos con apuestas y los sorteos, salvo los de la Lotería Nacional. Su artículo 2 prohíbe lo que no está expresamente previsto. Su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. Ahí está la palabra que ordena todo: permiso, no licencia. Un permiso es temporal, personal y se acaba.

Para apuestas deportivas los tipos relevantes son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos (artículo 28). Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Los permisos no son transferibles (artículo 31), y quien opera apuestas remotas debe presentar cuentas trimestrales y una anual auditada, mantener seguros, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir fianzas (artículo 29). La ley se toma ese trabajo porque el dinero que entra a un centro de apuestas remotas es dinero que alguien va a reclamar después.

Lo que ninguna norma mexicana nombra es el sitio web. No hay licencia digital independiente. La práctica reportada es que el sitio se cuelga del permiso de un titular con establecimiento físico, y que varias marcas extranjeras usan a un permisionario local: un mismo permisionario puede operar varios nombres comerciales. Por eso la pregunta “¿esta casa tiene licencia?” no tiene respuesta mexicana. La pregunta útil es otra, y la contesta este cuadro.

Marca Situación del permiso SEGOB tal como la declara la fuente citada Lo que dice su propia ficha sobre el producto
Strendus Permiso DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; los compendios discrepan sobre el titular; sin confirmación oficial Apuestas deportivas en el sitio de la marca
Novibet Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Comercial de Juegos de la Frontera, S.A. de C.V.; sin confirmación oficial Apuestas deportivas en el sitio de la marca
Caliente Permiso DGG/SP/404/97 mostrado en el pie de página de caliente.mx; operadora Tecnología en Entretenimiento Caliplay; sin confirmación oficial Apuestas deportivas desde el celular, transmisión y creador de apuestas
Codere Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según un compendio de permisos; titular Libros Foráneos, S.A. de C.V.; sin confirmación oficial Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas y momios mejorados
1xBet Permiso DGJS/0002/2020, según un compendio de permisos, que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial; titular nombrado: Entretenimientos Naturales Apuestas en vivo, transmisión y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports
Pickwin Permiso de su permisionario sin número impreso: las fuentes se contradicen; titular nombrado: Producciones Móviles, S.A. de C.V. Apuestas previas y en vivo con quinielas y “survivors”
Betcris Permiso sin número impreso: el pie de página de la marca y la tabla del propietario difieren; titular nombrado: Producciones Móviles Parlay del mismo juego, retiro anticipado y apuestas a jugadores
Playdoit Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Eventos Festivos de México; sin confirmación oficial Futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo
Betway Permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Espectáculos Deportivos Frontón México, S.A. de C.V.; sin confirmación oficial Apuestas deportivas en el sitio de la marca

Ninguna de esas filas dice “licencia”. Todas dicen permiso, y ocho de las nueve se apoyan en una compilación de terceros o en el pie de página de la propia marca, no en un documento de la autoridad. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica un listado de sitios autorizados, pero ese listado no pudo abrirse, así que ningún número se imprime aquí como confirmado oficialmente. En mayo y julio de 2026 el Congreso pidió un registro público abierto, y los conteos del mercado no cuadran entre sí: un reporte habla de 136 sitios de apuestas y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Ante esa discordancia, conviene no creerle a ningún conteo, empezando por el de esta página.

Lo que un número de permiso te dice y lo que no

Un número de permiso identifica un acto administrativo, no una marca. El permiso está a nombre de una persona moral —Libros Foráneos, Eventos Festivos de México, Espectáculos Deportivos Frontón México— que muy probablemente también explota un salón de apuestas con pantallas y ventanillas. El nombre comercial que ves en la pantalla del celular es otra cosa. Cuando el permiso se revoca o se suspende, el sitio se apaga sin que nadie te avise por correo.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026.

Por eso el cotejo tiene dos pasos y el orden importa. Primero se busca el número en el pie de página del sitio, y ahí ya se aprende algo: Caliente lo pone en su propio pie, y una marca que publica el número tiene menos probabilidad de estar improvisando. Después se revisa si ese número aparece en alguna compilación independiente y en la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos. Cuando las tres fuentes coinciden, el permiso se puede dar por bueno. Cuando discrepan —y aquí discrepan en Strendus, Betcris y Pickwin—, la conclusión honesta es que la marca opera bajo un permiso del que no se puede verificar el número, y eso es un dato, no una descalificación.

El detalle que separa a 1xBet del resto está en quién figura como titular. La compilación atribuye el permiso a Entretenimientos Naturales, mientras la ficha de la aplicación en la tienda la firma 1XCorp N.V., una sociedad distinta. Un permiso que vive en una empresa y una app que vive en otra no significa necesariamente un problema, pero significa que el lector que quiera reclamar algo tendrá que averiguar a cuál de las dos le reclama.

Los tres estados del mercado, siempre con fecha

Aquí es donde la mayoría de las guías se equivoca, porque escribe el presente. El bloqueo de marcas sigue en movimiento y una nota de marzo de 2026 ya no describe el estado actual. El registro, tal como está documentado hasta ahora, es este:

Fuera de las dos marcas bloqueadas, el resto del mercado opera con normalidad en las fechas de esta revisión. Nadie con permiso está exento de una revisión futura, y nadie bloqueado está condenado a quedarse apagado. Ese es el ambiente con el que convive quien apuesta en México, y una guía que no lo diga con fecha está describiendo un país que no existe.

La reforma que todavía no es ley

SEGOB terminó —según lo reportado el 13 de octubre de 2026— un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. Ese texto no se ha presentado y no es ley. Existe además una iniciativa que derogaría la ley y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión, y también es una propuesta sin efecto.

Firmar algo hoy con la ley que viene escrita en el imaginario es un error caro. La edad mínima vigente no está fijada en un número por la ley; las marcas escriben “mayores de 18 años” en sus propias fichas y pies de página, y así hay que citarlo. Cualquier pieza que anuncie un instituto, un límite de 21 años o un registro de autoexclusión está vendiendo un borrador como si fuera reglamento.

Lo que puede pasar por apuestas

Las apuestas deportivas se permiten a través del permiso de un permisionario, y nada más. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los distintos tipos de apuesta no tienen artículo propio en el Reglamento que se ha revisado. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones con el llamado cruce de apuestas, en el que los menores nunca pueden participar (artículo 5). De un mercado de intercambio de apuestas no se encontró disposición alguna, y aquí no se va a decir que exista uno mexicano. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1. Los eventos restringidos —ligas menores o de menores de edad— tampoco aparecen en las normas revisadas.

Hay una razón por la que ese hueco importa y no es académica. Cuando el Reglamento no nombra una categoría, la vigilancia de esa categoría descansa en el permisionario, no en una regla escrita. En un mercado donde el operador tiene que autoauditarse con un reporte trimestral auditado, lo que no se nombra se vuelve más difícil de perseguir.

Cuando nada de esto se cumple

El artículo 2 del Reglamento prohíbe lo que no está expresamente permitido, y el artículo 8 de la ley deja a SEGOB cerrar establecimientos no autorizados. La SEGOB ha reforzado su facultad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, aunque una base legal para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la LIVA no está establecida. En 2026 se cerraron alrededor de veinte casinos con establecimiento físico.

Una multa o un delito para el jugador que apuesta en un sitio sin permiso no está establecido, y esta página no va a afirmar ni la sanción ni la exención. Lo que sí está establecido es el reparto de protección, y ahí la comparación se vuelve incómoda para el jugador de la marca que promete más: una casa con permiso te da un domicilio legal en México, controles de identificación y de lavado de dinero y un CFDI de retenciones cuando el premio se grava; una casa offshore no te da ninguno de esos tres, y un saldo dentro de un operador bloqueado puede quedar congelado. En ninguna de las dos hay un registro nacional de autoexclusión. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, y la zona offshore se describe aquí como desprotegida, sin nombrar marcas.

El dinero del premio y el dinero del fisco

El gravamen del operador es el IEPS del artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS: 50 % sobre los juegos con apuestas y los sorteos que requieren permiso bajo la ley de juegos, reformado en el DOF del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026, cuando antes era 30 %. Ese mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que quedan sujetos a las obligaciones de la LIEPS, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave (artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la LIVA). La base no está establecida: el texto habla de “valor de la actividad”, la prensa dice “monto total apostado”, y aquí no se va a escribir “50 % de lo apostado” ni “50 % del ingreso bruto”, porque ninguna de las dos cosas está en la norma.

Del lado del jugador, la Ley del ISR, artículos 137 a 138, trata como ingreso los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos autorizados legalmente. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su gravamen no rebasa 6 %, y 21 % si un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, alrededor de 7 % en total. Los premios por encima de 600.000 pesos en un año se reportan en la declaración anual. Y una precisión que mucha guía se salta: el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”. El trato de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido, así que la postura correcta no es una cifra, es consultar a un contador o a un asesor fiscal antes de contar con ese dinero.

Los cinco hábitos que evitan que el mañana salga caro

Ninguna de estas prácticas es un sistema para ganar. Son maneras de no perder por descuido, que no es lo mismo.

Un tope semanal escrito antes del primer boleto. Con siete casas de apuestas en el bolsillo, el límite de una no existe. El tope se pone sobre el dinero total, no sobre el depósito del sitio que se abrió ese día.

El boleto con dos partidos, no con ocho. Cada selección añadida multiplica el momio y multiplica el margen que vive dentro de él. Un parlay de ocho patas tiene un precio que suena grande y una probabilidad de cobrarlo que no cabe en una servilleta.

Retirar el premio el mismo día. Un saldo que se queda en la cuenta es una apuesta que aún no se ha hecho. La parte aburrida de ganar es sacar el dinero.

Leer el requisito de apuesta antes que el monto del bono. El número grande del anuncio está en pesos; la condición que decide si ese dinero es tuyo está en el reglamento interno, y es más larga.

Tratar al anuncio como tratan los medios al delantero: con respeto y sin enamorarse. El propietario de un momento de forma no lo será el próximo mes.

Lo que se juega mañana es información, no una promesa

El buscador que escribe “apuestas para mañana seguras” ya sabe algo: quiere que la apuesta de mañana no sea un volado. La parte que sí se puede construir es la del análisis. La parte que no se puede construir es la de la certeza, y conviene decirlo sin adornos, porque es lo que separa un pasatiempo de un problema.

Lo que sí se puede leer la noche anterior: la alineación probable, el descanso entre partidos, el estado de la cancha, la ausencia del mediocampista que sostenía al equipo, el historial del árbitro. Lo que no se puede leer es el resultado. Un equipo que llegó en avión el jueves no juega mejor el viernes porque alguien escribió una predicción con signos de admiración.

Dónde sí hay un número

El margen es el único terreno donde el análisis se mide y no se discute. En un mercado de dos resultados, un momio de 1,90 a cada lado paga en conjunto 0,95 unidades por cada unidad apostada: el cálculo es 1 ÷ (1/1,90 + 1/1,90), que da 0,9025, o sea un reparto del 90,25 %. La casa retiene el 9,75 % —entre 9 y 10 %— siempre que los dos momios se muevan juntos, que es la condición que hace falta ponerle al resultado. Cuando un lado se despega del otro, el reparto sale mejor para el jugador o peor, y el número que viste en el pizarrón ya no describe lo que estás pagando.

De ahí salen dos consecuencias que valen más que cualquier pronóstico. La primera: el mismo partido, en dos casas distintas, puede costarte un punto porcentual entero de margen, y ese punto se acumula con las apuestas y no con el tiempo. La segunda: un mercado con tres opciones como el 1X2 no se mide con la fórmula de dos resultados, de modo que quien compare repartos entre un 1X2 y un hándicap está mezclando peras con manzanas. Si un 1,90 / 1,90 se te antoja planchado, es porque para la casa lo es: es el mercado donde el precio admite menos decoración.

La tendencia sirve para explicar, no para decidir

Las rachas son simpatiquísimas y no recuerdan nada. Un equipo con cinco victorias consecutivas no arrastra ninguna inercia al minuto diez del partido siguiente; lo que arrastra es la confianza del mercado, que ya está cobrada en el momio. Cuando la racha está en el precio, apostarle es apostar a que el mercado se equivocó, y el mercado se equivoca, pero cobra por el intento.

Lo que sí se puede usar de una tendencia es el tamaño del movimiento. Un momio que se movió mucho sin noticia de lesión suele indicar que alguien con información apostó. Eso no te dice qué apostar: te dice que el precio que estás viendo es el precio de esa información, no el tuyo.

El tamaño de cada boleto

La banca es lo único que el jugador controla al 100 %, y casi nadie la administra. Repartir la banca en montos iguales y apostarlos sin importar el momio es una decisión, y una mala: un momio de 1,20 con dos unidades apuesta mucho más riesgo real que un momio de 5,00 con la media unidad que corresponde. El consejo de manual —1 o 2 % de la banca por boleto— no es una regla sagrada y tiene un problema obvio: con 500 pesos de banca, el mínimo de operación te lo impide.

El boleto de mañana se decide hoy, y a puerta cerrada. Abrir el buscador a las once de la noche y elegir el partido con el nombre más familiar no es una apuesta: es el reconocimiento de que la decisión se tomó sola. El jugador que anota en un cuaderno —la selección, el momio, el motivo, la unidad apostada— tiene una ventaja que no viene del momio: al mes siguiente sabe con datos si su criterio sirve, cosa que ningún pronóstico ajeno le va a decir.

El boleto que ya se ve bien

Un momio corto no es una apuesta segura; es una apuesta donde la casa te paga menos por un riesgo que sigue existiendo. El 1,15 del favorito claro se ve como dinero guardado en el cajón hasta que ese favorito empata, y el empate le cuesta a un lector lo que doce boletos ganadores del mismo tamaño. La pregunta correcta no es “¿cuánta seguridad da?” sino “¿qué porcentaje de la banca pongo en el partido más cómodo de la noche?”.

Tampoco existe la madre de los consejos: “jugar solo lo que sabes”. Dos tercios de la Liga MX en un boletón combinado no es saber de futbol, es saber de nombres. Y la apuesta emocional por el equipo de casa tiene un costo mensurable, porque el momio del club de casa recibe todos los pesos del pueblo y los momios se mueven con el dinero.

El parlay bien armado

La combinada es el producto que más margen deja a la casa y el que más se vende, precisamente porque convierte diez pesos en una fantasía. Aquí está la aritmética, en versión rápida: dos patas de 1,90 dan 3,61, cuatro patas dan 13,03, ocho patas dan 169,75. Un boleto de 20 pesos con ocho selecciones tendría un retorno de 3.395 pesos si todo acierta. Ese “si todo acierta” carga el margen de cada pata, multiplicado, y es la razón de que la casa ame el parlay y las reseñas de apuestas también.

El único uso defendible del parlay es bajar el volumen. Cuatro patas por 50 pesos al mes duelen menos que veinte boletos de una sola selección, y el dinero que se pierde se pierde en un lugar visible, que es de las pocas cosas que el jugador puede controlar. El resto —combinar el favorito del domingo con el del sábado para “sumarle”— es el boleto que se explica solo y se cobra nunca.

Cuando apostar mañana deja de ser un pasatiempo

La línea es más fácil de cruzar de lo que la gente cree y más fácil de ver de lo que cree. Tres señales concretas: pedir prestado para apostar, subir el monto después de una pérdida para “recuperar”, ocultar el monto de las apuestas a quien vive contigo. Ninguna de las tres habla del conocimiento futbolístico, y las tres aparecen en un mes de apuestas pequeñas si el usuario no se detiene a mirarlas.

En México no hay registro nacional de autoexclusión, así que el botón de pánico lo tiene que construir el propio jugador con las herramientas internas que cada marca ofrece. Ayuda revisarlas el mismo día que se descarga la app, no el día que se necesita. Betano está bloqueada desde noviembre de 2025 con cuentas congeladas por la UIF, y ese episodio es la mejor demostración de que el saldo dentro de una plataforma no siempre se puede sacar cuando uno quiere. La precaución es material, no moral.

Las salvaguardas que existen, la que no existe en México

Antes de comparar herramientas conviene saber cuál falta. México no tiene un registro nacional de autoexclusión: no existe una lista única en la que un jugador se inscriba y quede fuera de todas las casas a la vez. Lo que hay son herramientas internas, marca por marca, y un cierre de cuenta discrecional dentro de cada plataforma. Quien apueste en tres casas tiene que excluirse tres veces. Ese detalle cambia por completo el valor de la hermana de todo lo demás.

Herramientas que cada casa lista por su cuenta

Las fichas de tienda y los pies de página son la fuente más concreta que existe aquí, y dicen más de lo que parece. Codere publica en su ficha que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de Caliente indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Playdoit enlaza sus términos y sus pautas de juego responsable, y limita el uso a mayores de 18 años.

El trasfondo institucional de esas frases merece un párrafo aparte, porque no es una cortesía de mercadotecnia. Los operadores verifican a sus usuarios mediante KYC y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, ya que el juego es una actividad vulnerable bajo la ley antilavado; los documentos exactos que piden no están establecidos en la ley. Esa es la verdad de fondo: la obligación de identificar al jugador nace de la prevención de lavado, no de la protección del jugador. No es cinismo, es arquitectura. Un sistema que sabe quién eres para reportarte no es el mismo que sabe cómo estás para cuidarte.

Qué es una pausa y qué no lo es

Un límite de depósito es un tope de entrada: la casa deja de aceptarte dinero desde tu propia tarjeta. No detiene el juego. Si tienes tres casas, cada una con su tope, el dinero entra por la tercera. Y una exclusión voluntaria no toca a nadie más que a la marca que la recibe.

El cierre de cuenta es la herramienta más fuerte que la mayoría de las plataformas ofrece, y no se anuncia en la portada: se pide por el canal de atención al cliente y suele implicar la devolución del saldo. Las fichas de tienda de las marcas mexicanas mencionan esas políticas de cierre junto a los avisos de juego responsable, que es donde un lector que quiere dejar de verdad debería mirar primero.

La autoexclusión que se pide por escrito

Un límite de pérdida es un tope de salida: se apaga la sesión cuando el resultado acumulado del periodo toca el número. No está establecido que sea obligatorio para las casas con permiso, ni existe una cantidad mínima que deban respetar; la herramienta vive dentro de cada plataforma y se configura en su sección de juego responsable. La forma práctica de usarla es la misma que con cualquier tope: definir el número antes del primer depósito del mes, no después de la tercera derrota del domingo.

Si la marca permite una pausa temporal —un día, una semana, un mes—, esa herramienta vale exactamente eso: un día, una semana o un mes. La ausencia de un registro nacional no impide pedirla, solo reduce su alcance. Un jugador que pide una pausa en cuatro casas tiene cuatro pausas, no una.

Los montos de depósito y de retiro que cada marca acepta son cosa distinta. Codere anuncia depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO; Playdoit acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias; Betcris muestra en su portada los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin indicar montos mínimos. La forma de saber si el depósito mínimo real es de 50 o de 200 pesos es intentarlo con el monto que quieres, no leer la portada.

Un tope que sirve, del lado del jugador

El único tope que de verdad funciona es el externo, porque el jugador no controla a la casa, pero sí al banco. Una transferencia recurrente y pequeña desde la cuenta principal a la cuenta que se usa para apostar pone el límite en un lugar donde ninguna app puede tocarlo. Las herramientas de cada marca ayudan, pero cuando todas las casas ofrecen su propio botón, el jugador necesita un solo interruptor, y ese interruptor está en el banco.

Conviene sumarle una regla de calendario y no de monto. Un límite de tiempo —dos horas de apuestas en vivo, un solo fin de semana de partidos— es más fácil de cumplir que un límite de pesos, porque no depende de cuánto ganaste ese día ni de cuánto te falta para recuperar. La línea del problema no se cruza por gastar mucho, se cruza por gastar mañana lo que se decidió no gastar hoy.

Cómo se elige una casa cuando hay siete buenas razones para no elegir ninguna

Cualquiera puede publicar una lista de nueve marcas con estrellas y una frase sobre la atención al cliente. Lo que no es tan fácil es decir por qué elegiste esas y no otras, y qué le costaría al lector equivocarse. Aquí va ese razonamiento, con las cuatro cosas que esta revisión mira primero.

Verificación de identidad y KYC

Todas las marcas con permiso que se revisan aquí identifican a sus usuarios, porque no es opcional para quien opera en México: el juego es una actividad vulnerable y las operaciones relevantes se reportan a la UIF y al SAT. La diferencia práctica no está en si verifican, sino en cuándo: una casa que verifica al momento del retiro te deja depositar con prisa y cobrar con paciencia, y una que verifica al registrar te ahorra el pleito a las once de la noche cuando el boleto ya se ganó. Los documentos exactos que piden no están fijados en la ley, y aquí no se va a inventar una lista.

Permiso, año y quién responde

El permiso se lee en tres lugares: el pie de página de la marca, la ficha de la app en la tienda y la compilación pública. Cuando los tres coinciden, el número se toma en serio. Cuando no, la marca queda en la zona de permiso declarado pero no verificado, que es una zona legítima y con nombre propio, no una mancha. Caliente es el caso raro y cómodo: el número vive en su propio pie de página. Playdoit, Betway, Novibet, Strendus y Codere se apoyan en una compilación de terceros. Los medios de pago aceptados, que tanta gente cita como prueba de seriedad, no suelen aparecer en el cuerpo del permiso: aparecen en la ficha de producto.

El momio de ayer y el de hoy

Los momios que se comparan aquí vienen de la ficha de cada marca y de las capturas de esta revisión, y todos tienen fecha. Un momio de la semana pasada no sirve para comparar la casa, sirve para contar la historia de un partido: la mayoría de las diferencias serias entre dos casas se ven en los mercados secundarios —hándicap asiático, más/menos, apuestas a jugadores— y no en el 1X2 de un partido grande, donde todas las casas se copian entre sí y el mercado ya se movió dos veces.

Retiro y tiempos de pago

El retiro es la prueba de fuego, y no sólo por la velocidad. La mayoría de las casas paga solo a una cuenta a nombre del jugador, lo que significa que un depósito hecho desde la cuenta de un familiar puede no tener vuelta de salida. Playdoit promete retiros rápidos y pagos inmediatos; Betcris destaca retiros rápidos en su ficha. Esas promesas no dicen nada sobre las 48 horas que pueden pasar entre la solicitud y el abono cuando toca verificar identidad. La prueba confiable es el dinero que ya salió de la casa y llegó al banco, no el tiempo que aparece en la promesa.

Y una cosa que no se elige

La publicidad no es criterio. Las propuestas de limitar horarios de transmisión, restringir influencers, prohibir anuncios en eventos deportivos o vetar bonos de bienvenida son iniciativas, no ley; un anuncio en horario estelar no dice nada bueno ni malo de la casa que lo pagó. Lo que sí dice algo es si la marca publica su permiso, su sección de juego responsable y sus términos sin que haya que buscarlos con lupa.

Las nueve marcas que la SEGOB permite tomar en cuenta

Ninguna de estas nueve es una recomendación y ninguna es toda la oferta del mercado. Las nueve operan bajo un permiso de la SEGOB según sus propias fuentes, que es una afirmación distinta de “tiene licencia mexicana”: la licencia no existe en este país. Las que están bloqueadas o suspendidas —bet365.mx y Betano, de Ganador Azteca— no aparecen como fichas activas, y ese detalle dice bastante sobre el estado de la plaza.

Strendus: permisos por partida triple y un titular que nadie aclara

Strendus carga tres números de permiso —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— según la compilación que los publica, y los compendios no se ponen de acuerdo sobre quién es el permisionario: unos nombran Atracciones y Emociones Vallarta, otros New Ads. Aquí no se elige un ganador entre esos nombres, porque el lector no tiene con qué desempatar y esta guía tampoco.

Lo que sí es llamativo es la forma del registro: tres números repartidos entre 2018 y 2021 sugieren un negocio que fue sumando autorizaciones en el tiempo, no un operador que arrancó con una sola. Eso no es bueno ni malo en sí. Sí es información: una casa con historia administrativa tiene más probabilidad de estar en la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos que una que apareció el año pasado.

El problema práctico de un titular que nadie aclara se ve solo cuando hay un conflicto. Si un jugador quiere reclamar un saldo, no hay una sociedad única a la que dirigirse. Verificar el pie de página de la marca y el número antes de un depósito grande cuesta dos minutos.

Novibet: un número limpio y poca cosa más para el lector mexicano

Novibet muestra un permiso —DGJS/DCRCA/1121/2020— a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera, S.A. de C.V., según la misma compilación. Un número único, un titular único, un año único. En términos administrativos es el registro más fácil de leer de toda esta selección, y no hay que subestimar esa legibilidad: es exactamente lo que el Congreso pidió cuando solicitó un registro público abierto en 2026.

Lo que no existe alrededor de ese número es un producto documentado para México. La ficha de la marca no detalla su oferta deportiva en los términos que describen las demás —deportes cubiertos, creador de apuestas, transmisión—, y lo que no está no se rellena. Un lector que quiera saber si Novibet transmite el partido de mañana tiene que abrir su programa de apuestas.

Eso deja a Novibet en un lugar particular del comparativo: permiso legible y perfil discreto. Es una casa que le sirve al jugador a quien le importa que el número cierre antes que la lista de deportes, y que no va a encontrar aquí una razón publicada para elegirla por su catálogo.

Caliente: el número en su propio pie y un bono que nadie termina de explicar

Caliente es la excepción rara del grupo: el permiso DGG/SP/404/97 está en su propio pie de página, presentado como autorización de la Secretaría de Gobernación, y la operadora del sitio es Tecnología en Entretenimiento Caliplay. Un número de 1997 con letras DGG y no DGJS cuenta una historia: la plaza lleva décadas autorizada y el marco administrativo ha ido cambiando de siglas alrededor.

Su oferta es la más documentada de la selección. La app Caliente Deportes, publicada por Caliplay, ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas con la etiqueta “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; es solo para mayores de 18 años, y su versión 8.12.1 es del 20 de octubre de 2026. El pie de página de la casa advierte que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y enlaza una sección de juego responsable.

En el encabezado de la portada se anuncian 1.000 pesos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7.000 pesos, sin que la página aclare si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Y el requisito de apuesta de esos 1.000 pesos exige un rollover de 10 veces, según reseñas de casas de apuestas; el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono del primer depósito cambian de una reseña a otra.

Ahí es donde el entusiasmo se corta. Mil pesos sin depósito con diez vueltas encima son diez mil pesos de apuestas antes de que el saldo sea retirable, y si además el boleto tiene que ser combinado o superar un momio mínimo —condición que las reseñas no fijan igual—, el número real de boletos sube. Caliente es una casa central del mercado mexicano, con años de permiso y una app que hace lo que promete. El bono es la parte que el jugador debe leer dos veces.

Codere: el catálogo más grande y el bono que hay que leer dos veces

Codere llega con dos permisos —DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019— a nombre de Libros Foráneos, S.A. de C.V., según la compilación pública. También, y esto es lo inusual, con un permiso que aparece primero en la ficha de su propia app: la “Codere: Apuestas Deportivas MX” figura a nombre de Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026.

Su catálogo es el más ancho de esta selección en la letra: más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. La ficha anuncia además un bono de bienvenida de hasta 7.000 pesos y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. Los avisos de juego responsable y las políticas de cierre de cuenta están en esa misma ficha, junto al permiso, y eso es más de lo que publican otras.

El “hasta” del bono es la parte que la ficha no desarrolla. Un bono de hasta 7.000 pesos se alcanza igualando el primer depósito, así que el monto depende de cuánto deposites y no de lo que la marca promete en la portada: el jugador que deja 200 pesos recibe un bono que se parece poco al titular. Codere es una casa para quien quiere mercados y variedad y sabe que el techo del bono es un techo, no un regalo.

1xBet: transmisión por todos lados y un titular que no coincide

1xBet muestra el permiso DGJS/0002/2020 a nombre de Entretenimientos Naturales, según la compilación, que además no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial. La ficha de su aplicación la firma 1XCorp N.V., que es una sociedad distinta de la que figura como titular. Esa separación no invalida nada por sí sola, pero cambia a quién le reclamas y conviene saberlo antes, no después.

Su oferta es la más internacional del grupo: apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, más bonos de bienvenida, promociones de temporada y un programa de lealtad. Un catálogo así no es para el jugador dominguero: es para quien va a pasar la tarde del sábado mirando pantallas ajenas para ver dos partidos que no se transmiten en México.

El programa de lealtad y las promociones de temporada son el gancho real para ese perfil. Un jugador frecuente acumula algo; el ocasional recibe un correo con novedades que no va a reclamar. La estructura del titular, en cambio, es la parte que un lector cuidadoso querría ver aclarada por la propia marca en su programa de apuestas.

Pickwin: quinielas, survivors y un número sin imprimir

Pickwin combina apuestas previas al partido y en vivo con quinielas y survivors, con opción de quinielas privadas, casino en vivo y seguimiento en tiempo real. Ese perfil híbrido no lo tiene ninguno de los demás: aquí el jugador apuesta y además compite en un formato de temporada, y las quinielas privadas convierten la app en una liga entre amigos.

El permiso está a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., junto con Unocapali La Paz Operadora, y no se imprime el número porque las fuentes se contradicen: el número que da una compilación es el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. Ese cruce es llamativo y ningún lector debe resolverlo solo; lo que sí puede hacer es ver el número en el pie de página de la marca y compararlo con el registro.

Para el jugador de quinielas, el permiso compartido con otra plataforma no cambia la experiencia diaria. Sí cambia la respuesta a la pregunta “¿de quién es esta casa?”, que es la que importa el día que algo falla. Pickwin es la opción de quien busca formato de concurso, no de quien busca el mejor momio del partido grande.

Betcris: el permiso que sí se lee y la marca que opera fuera de casa

Betcris es el caso donde la autoridad se ve entera: el pie de página de betcris.mx muestra un permiso a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018. La marca también revela lo que otras callan: la empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.

Esa fecha final del 3 de noviembre de 2026 es la clase de dato que un lector debe tener en la cabeza. Una licencia con fecha de caducidad es una licencia que se renueva o se deja morir, y conviene volver a mirar esa ficha después de esa fecha.

Su producto está construido alrededor del jugador que quiere armar boletos: parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español. Su app la publica TV Global Enterprises Ltd., salió en julio de 2018, su versión 3.2.1 es del 28 de septiembre de 2026 y funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras. Esa cobertura regional dice algo sobre la plataforma: está pensada para viajar.

El detalle que importa es la convivencia de dos marcos en una sola marca. Un jugador mexicano apuesta bajo el permiso local, con KYC y reportes a la UIF y al SAT, dentro de una plataforma cuya sociedad titular es maltesa. El permiso mexicano es el que te cubre en México; la licencia maltesa explica el paraguas corporativo, no la protección local. Y el número de permiso que se imprime en el pie de página no coincide con el de la tabla del propietario, lo que deja ese punto abierto hasta que alguien lo aclare.

Playdoit: el permiso clavado en 2005 y el bono que no decide qué es

Playdoit opera con el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, a nombre de Eventos Festivos de México, según la compilación. El número es uno solo y con veinte años encima, lo que en esta plaza se lee como continuidad. La ficha de su app la publica Atracciones America S.A. de C.V. en la App Store mexicana; salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026, un ritmo de actualización que dice más sobre el mantenimiento del producto que cualquier promesa de portada.

Su oferta cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. El detalle de las 24 horas importa en un país con tres husos horarios y partidos que arrancan de madrugada.

Su debilidad está en el bono, y es una debilidad de comunicación más que de producto: la ficha anuncia 1.000 pesos de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito, de modo que las condiciones no son claras. Un jugador que deposite confiando en la versión sin depósito puede llevarse una sorpresa en el rollover. Playdoit es la casa para quien compara momios y mercados con detalle y no quiere enseñar su identidad a la primera de cambio.

Betway: el permiso más corto y la oferta que hay que buscar

Betway opera con el permiso 4184, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México, S.A. de C.V., según la compilación. Es el número más corto de toda la tabla y el titular más elocuente: un frontón es un recinto de pelota vasca, y los titulares de permisos de frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Es decir, la apuesta por internet de esta marca vive sobre una autorización de frontón, con todo lo que eso dice del origen de la plaza mexicana.

Más allá de ese dato, la ficha pública de la marca no desarrolla su oferta deportiva en los términos que sí detallan otras casas de esta selección: deportes, mercados, transmisión o creador de apuestas quedan fuera de lo que se puede documentar aquí. Esa escasez no es una acusación; es una razón para abrir su programa de apuestas antes de registrarse y ver si los deportes que te interesan aparecen con profundidad.

Para un lector que juega dos o tres ligas europeas, Betway tiene la ventaja de ser una marca grande con años encima. Para quien busca el catálogo más ancho, la comparación ya se decidió en otro lado. El frontón que le da origen no es un defecto: es la explicación de cómo llegó hasta aquí.

El corte entre las nueve

Después de pasar por las nueve, el patrón se ve con claridad. Cinco casas apoyan su permiso en una compilación de terceros o en su pie de página, y una lo publica ella misma. Ninguna revela el número en los tres lugares a la vez. La Dirección General de Juegos y Sorteos tiene el listado y no se puede abrir desde aquí; eso significa que el lector que quiera confirmar el permiso de la casa donde deposita tiene que ir a la fuente oficial por su cuenta.

La segunda impresión es que el producto y el permiso son dos conversaciones distintas. Codere y Caliente son las dos casas con oferta deportiva más documentada, y en las dos el bono es la parte menos clara. Novibet y Betway son las más legibles en lo administrativo y las menos detalladas en lo deportivo. Un lector no puede ganar en las dos mesas al mismo tiempo, y elegir cuál le importa más es la decisión central de esta página. Un jugador que revisa saldos y retiros debería inclinarse por la casa cuyo permiso puede localizar en su propio pie de página; uno que vive en el catálogo debería empezar por la oferta y aceptar que el registro administrativo es más opaco.

Una nota final sobre las ausencias. Que una marca no esté en esta selección no significa que no tenga permiso; el mercado mexicano es más grande que cualquier lista de nueve. Y que una marca esté bloqueada tampoco es definitivo: un amparo concedido y un sitio encendido son cosas distintas, como quedó claro en marzo de 2026. El estado se lee con fecha.

Preguntas frecuentes sobre las apuestas deportivas en México

¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Se busca el número en el pie de página del sitio y se compara con el listado que publica la Dirección General de Juegos y Sorteos. Ningún número del mercado mexicano está confirmado oficialmente, porque ese listado no pudo abrirse. Cuando la marca, la ficha de su app y una compilación independiente coinciden, el permiso se puede dar por bueno; cuando no, queda como permiso declarado sin verificar.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con lo apostado y el momio?

El retorno es la cantidad apostada multiplicada por el momio decimal. Cien pesos a 1,90 devuelven 190 pesos, de los que 90 son ganancia; a 2,50 devuelven 250, con 150 de ganancia. Esa relación vale para una apuesta sencilla. En una combinada los momios de las selecciones se multiplican entre sí en un solo precio, y todas las patas tienen que acertar para cobrar.

¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?

Se nota cuando los momios del mercado no suman el 100 % del reparto. Un mercado de dos resultados a 1,90 y 1,90 paga en conjunto alrededor del 90,25 %, y la casa retiene el resto, entre 9 y 10 %, siempre que ambos lados se muevan juntos. Cuanto más cerca de 1,00 esté un momio, más se nota ese porcentaje dentro del precio.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Cada plataforma los configura en su sección de juego responsable. En México no hay una cifra mínima ni máxima establecida por ley, y no existe un registro nacional de autoexclusión: una pausa en una casa no bloquea a esa persona en las demás. Conviene revisar esas herramientas el mismo día del registro, no el día que se necesitan.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

La Ley del ISR trata como ingreso los premios legalmente autorizados, y quien paga retiene: 1 % cuando el estado no grava el premio o su gravamen no pasa del 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %, como en la Ciudad de México. La retención es pago definitivo solo si se presenta la declaración obligada.

¿Qué riesgos tienen las casas de apuestas sin permiso en México?

No aportan el domicilio legal mexicano, la verificación ni los reportes a la UIF y al SAT que sí trae un permisionario, y un saldo dentro de un operador bloqueado puede quedar congelado. Tampoco hay exención: el tratamiento del premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido, porque la ley habla de premios autorizados legalmente. Ante esa duda, se consulta a un contador.

¿Existe en México un registro de autoexclusión como en otros países?

No existe. Los operadores mexicanos ofrecen herramientas internas —límites de depósito, pausas, cierre de cuenta— dentro de cada plataforma, y suman una por casa. La propuesta de crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con autoexclusión es una iniciativa sin efecto, así que hoy el único interruptor que funciona está en el banco del jugador, no en un registro público.

¿Los momios de esta guía sirven para mañana?

No como pronóstico. Los precios que aparecen aquí son ejemplos de cálculo con fecha, y un momio de ayer no describe el partido de mañana: entre la publicación y el silbatazo el mercado se mueve con las alineaciones, las lesiones y el dinero que entra. Lo que se sostiene en el tiempo es el margen dentro del precio y la forma de leerlo, no el número que se leyó anoche.

Preparado por la redacción de «Guiadeapostadores».

Apuestas deportivas de hoy en México: quién tiene permiso y qué cuesta cada bono
Apuestas deportivas de hoy en México: quién tiene permiso y qué cuesta cada bono

Qué caminos reales existen para apostar en México hoy: permiso de la SEGOB, bloqueos con…