Apuestas deportivas en línea 2026: una sola plataforma abre desde el móvil y sin verificación previa al primer depósito
Datos actualizados a 6 noviembre 2026; los números de permiso que aparecen abajo se cotejaron contra los pies de página y las fichas de tienda de cada marca, no contra un listado oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos, que no está disponible para consulta.

México tiene una peculiaridad que conviene decir antes que cualquier otra cosa: aquí no existe una licencia de apuestas en línea. Existe un permiso de la Secretaría de Gobernación, otorgado a un permisionario, y ese permisionario lo es de un local físico —un hipódromo, un frontón, una sala de sorteos— que después extiende su operación a internet. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, en su artículo 2 reformado el 16 de noviembre de 2023, es todavía más claro en sentido contrario al que suele suponerse: lo que no está expresamente previsto, está prohibido. Nadie te va a decir esto en la página de bienvenida de una casa de apuestas.
Lo que sí cambia de una plataforma a otra es el camino que eligió para operar. Algunas marcas viven de un permiso de la SEGOB y lo presumen en el pie de su sitio. Otras operan desde fuera, sin permiso mexicano, con un contrato que el apostador firma con una empresa que no responde ante ninguna autoridad del país. Y en el medio hay un tercer camino, el más incómodo: marcas que tenían permiso, que operaban a la vista de todos, y que desde noviembre de 2025 aparecen bloqueadas mientras los tribunales se contradicen entre sí.
Esa es la decisión que este texto intenta ordenar: no cuál paga más, sino qué protección acompaña a cada camino y qué te cuesta la que no tiene.
- Antes de apostar: el juego responsable en México empieza por lo que el Estado no hace
- Las nueve plataformas frente a frente: criterios para comparar apuestas deportivas en línea
- Qué hay detrás de la app: las nueve marcas que declaran permiso de la SEGOB
- Legalidad de las apuestas deportivas en línea en México: la ley de 1947, la reforma que no llegó y el impuesto que sí
- Preguntas frecuentes sobre las apuestas deportivas en línea en México
- Lo que un apostador mexicano puede decidir hoy sin equivocarse de camino
Antes de apostar: el juego responsable en México empieza por lo que el Estado no hace
Un lector que llega buscando “dónde apostar” suele creer que el control existe y solo hay que elegir bien. Conviene desarmar la idea. En México no hay un registro nacional de autoexclusión. No hay una lista oficial abierta donde comprobar si la marca que tienes enfrente está autorizada. Y no hay un límite legal de depósito o de pérdida que la casa esté obligada a aplicarte. La protección que vas a tener no viene del Estado: viene de la herramienta que la propia plataforma decidió poner en su aplicación, y de lo que tú hagas con ella.

Qué significa no tener un registro de autoexclusión nacional
En otros mercados, una persona con problema de juego puede pedir que la ingresen en un padrón y queda fuera de todas las casas a la vez. Aquí no. La autoexclusión mexicana es voluntaria y por casa: la pides en una plataforma, esa plataforma te cierra la cuenta, y al día siguiente entras sin obstáculo a la de junto con el mismo nombre y la misma identificación.
Eso convierte a la autoexclusión en una herramienta útil para quien quiere poner una barrera, y en una barrera frágil para quien necesita una prohibición. Si el problema es serio, la decisión que funciona no es un botón en la app: es cerrar la cuenta y bloquear los métodos de pago, porque el paso siguiente es abrir otra cuenta en otra marca y el sistema no se va a oponer.

Los límites que la casa te ofrece y los que la ley no te impone
Las herramientas que un apostador mexicano encuentra de verdad están en las fichas de tienda y en los apartados de juego responsable de cada marca: pausas, límites de depósito, cierre de cuenta, avisos de edad. La ficha de la aplicación de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. En el pie de página de caliente.mx los juegos con apuestas aparecen prohibidos para menores de edad, con una invitación a divertirse con responsabilidad y un enlace a su sección de juego responsable. En el de Betcris la fórmula es más tajante: los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, el servicio no se promociona a menores de 18 años y hay una sección de juego responsable.
Fíjate en lo que esas tres frases tienen en común: son declaraciones de la marca sobre sí misma. Ninguna cita un artículo que fije la edad mínima. El Reglamento, en su artículo 5, prohíbe a los menores permanecer en las áreas de apuesta de los establecimientos y participar en el “cruce de apuestas”, pero no escribe un número. El 18 que ves es el que cada operador decidió publicar.
Un límite de depósito que la casa ofrece no es lo mismo que un límite que la ley le impone. El segundo existe en varios mercados europeos y aquí no. El primero depende de que la plataforma quiera darte la herramienta y de que su sistema la respete: si mañana eliminan la función en una actualización, no hay autoridad a la que reclamar por su ausencia.
Límites, verificación y datos: la secuencia que sigue un apostador mexicano
Vale la pena recorrer el orden real de las cosas, porque la mayoría de las sorpresas están en el medio.
Primero eliges plataforma. Si es una marca con permiso SEGOB, tu cuenta queda vinculada a un permisionario mexicano identificable; si es una marca sin permiso mexicano, tu contrato es con una empresa extranjera y en México nadie responde por ella.
Después pasas por la verificación de identidad. Los operadores verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable bajo la ley antilavado; los documentos exactos que cada casa pide no están fijados en un texto legal, así que varían. Ahí aparece el primer cuello de botella de un retiro: una cuenta cuyo titular no coincide con la cuenta bancaria de destino se queda detenida.
Luego está el dinero: tarjeta, transferencia SPEI, efectivo en tienda. Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, sin excepciones razonables, y por eso la verificación temprana ahorra una tarde de trámite después.
Al final, y solo si ganaste, aparece el fisco. El permisionario emite un CFDI de retenciones cuando el premio está gravado, y ese documento es el que te sirve en tu declaración. Una casa sin permiso mexicano no lo emite, y ahí la conversación cambia de terreno.
Cuando el bloqueo alcanza a tu cuenta
El riesgo del que casi nadie habla en la publicidad es el de la marca bloqueada, y en México tiene cara y fecha. Betano quedó bloqueada desde noviembre de 2025, con un congelamiento de cuentas ordenado por la UIF, y en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo le permitió publicar contenido informativo, no operar apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente.
Lee otra vez esas fechas y nota lo que hacen juntas: se contradicen. Un amparo concedido en marzo, una suspensión en julio, una contraorden en octubre. Por eso el estado de estas marcas se escribe siempre con su fecha y nunca como “abierto” o “cerrado” hoy. Y hay una consecuencia práctica que no depende de quién tenga razón: una cuenta con saldo en un operador que recibe una orden de bloqueo no tiene un camino claro para cobrar. No hay un fondo de garantía, no hay un procedimiento público de reclamación, y el proceso judicial no está diseñado para devolverle dinero a un apostador.
Bloqueo, suspensión y amparo: tres palabras que no significan lo mismo
Conviene separarlas porque la prensa las usa como sinónimos y no lo son. Un bloqueo es la orden que impide el acceso al dominio o a la aplicación desde territorio mexicano. Una suspensión es el acto administrativo de la autoridad que retira la operación por un tiempo o de forma definitiva. Un amparo no devuelve el servicio: es la protección judicial que un juez concede contra el acto de la autoridad, y en el caso de las marcas mencionadas el amparo llegó mientras el sitio seguía inactivo. Ganar el amparo y volver a operar son dos hechos distintos, y la distancia entre uno y otro se mide en meses que el saldo de un usuario pasa congelado.
Las nueve plataformas frente a frente: criterios para comparar apuestas deportivas en línea
Comparar casas de apuestas es fácil cuando solo se miran tres cosas: si tiene app, si tiene momios y si tiene bono. Ese trío no distingue nada, porque todas las marcas del mercado lo cumplen. Lo que sí distingue es otra lista: qué permiso declara la marca y con qué respaldo lo dice, qué métodos de pago locales acepta y con qué claridad los publica, si su oferta de bienvenida está descrita de forma consistente o se contradice consigo misma en la misma ficha, qué herramientas de juego responsable pone a la vista, y qué tan lejos está la marca de una orden de bloqueo.
Cómo se lee el panorama: quién declara permiso y con qué respaldo
| Marca | Permiso SEGOB según lo que declara la marca (fuente citada, sin confirmación oficial) | Lo que la propia ficha de la marca dice sobre su oferta de deportes |
|---|---|---|
| Betcris | Pie de página propio: permiso DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V.; el número no se imprime como oficial porque el de la compilación del propietario difiere | Parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español |
| Betway | Permiso 4184, titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx | — |
| Caliente | Pie de página propio: permiso DGG/SP/404/97, operado por Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., presentado como autorización de la Secretaría de Gobernación | Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; solo mayores de 18 años |
| 1xBet | Permiso DGJS/0002/2020, titular Entretenimientos Naturales, según portales de comparación; la App Store publica la app bajo 1XCorp N.V., empresa distinta del titular | — |
| Playdoit | Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, titular Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx | Futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost”, retiro anticipado y atención 24 horas |
| Novibet | Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx | — |
| Strendus | Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads según la compilación, según casasdeapuestaslegales.mx | — |
| Codere | Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, titular Libros Foráneos S.A. de C.V., según portales de comparación | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis |
| Pickwin | Permiso a nombre de Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora; el número no se imprime porque las compilaciones se contradicen (una repite el que aparece en el pie de Betcris) | — |
Hay dos cosas que esta tabla no dice y conviene tener presentes.
La primera es que una casilla sin dato no significa que la marca no tenga oferta deportiva. Significa que su ficha y su pie de página, tal como están publicados, no describen el programa de apuestas con el detalle suficiente para ponerlo en una celda. La segunda es que ninguna de las nueve cifras del cuadro es una confirmación oficial. La lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no está disponible para consulta pública, y en 2026 el propio Congreso pidió que exista un registro abierto: hasta que exista, todo número de permiso es la palabra de quien lo publica.
Los cuatro criterios que de verdad separan a una casa de apuestas de otra
Primero, el permiso y su rastro. Una marca que publica su permiso en el pie de su propio sitio te ofrece algo verificable en el lugar donde el lector puede verlo. Una marca cuyo número solo aparece en una compilación de terceros te ofrece un dato que todavía no puedes comprobar. Ni una cosa ni la otra equivale a una licencia, pero la primera al menos es rastreable.
Segundo, el dinero que entra y sale. Los métodos locales son la prueba de fuego. Betcris muestra en su página principal los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin indicar montos mínimos. La aplicación de Codere México anuncia depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. Playdoit acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros, y promete retiros rápidos y pagos inmediatos. Los montos mínimos y los tiempos reales no son asunto de logotipos: se comprueban en el primer retiro.
Tercero, la claridad de la oferta. Aquí las fichas se separan solas. La ficha de Playdoit anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida y en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito: las condiciones no son claras, y esa contradicción está en la misma pantalla que las promete.
Cuarto, la distancia al bloqueo. Ninguna de las nueve marcas del cuadro es hoy objeto de una orden de bloqueo conocida, y las dos que sí lo fueron siguen fuera del panorama activo. Ese no es un dato de marketing: es el único criterio de la lista que puede costarte el saldo completo.
El margen escondido en cada momio: lo que la casa se queda de tu apuesta
Un momio nunca es una probabilidad. Es un precio, y como todo precio lleva dentro la ganancia de quien lo vende.
Toma un partido cualquiera con dos resultados posibles, ambos a 1,90. Es un ejemplo, no un momio cotizado. La cuota de retorno del mercado es 1 ÷ (1/1,90 + 1/1,90), que da 0,95: la casa devuelve 95 pesos por cada 100 que se apuestan en ese mercado. El margen es lo que falta hasta 100, y para un mercado parejo de dos resultados a 1,90 se sitúa en torno al 5 %. La banda se abre sola en cuanto los momios se separan: a 1,85 y 2,05 el margen sube ligeramente por encima de esa cifra, y a 1,80 y 2,10 el mercado ya le está cobrando al apostador alrededor de un 5,3 %.
La conclusión práctica es incómoda y es la que importa: el margen no es un costo que aparece en un estado de cuenta. Está dentro del precio, en cada boleto, gane quien gane. Los momios de un mismo partido se pueden comparar entre casas; el margen que la casa se queda, en cambio, rara vez se anuncia en la pantalla donde apuestas. Quien apuesta por diversión no tiene por qué perseguirlo. Quien apuesta cien veces al mes sí: una diferencia de medio punto porcentual en el precio, repetida sobre cada apuesta del año, pesa más que cualquier bono de bienvenida de mil pesos.
Qué hay detrás de la app: las nueve marcas que declaran permiso de la SEGOB
Cada una de las nueve fichas que siguen aparece por lo que su propia app, su propio pie de página o su propia marca declaran, y por lo que ese conjunto significa para quien está decidiendo dónde abrir cuenta. No es un ranking ni una recomendación: las nueve no son todo el mercado, y una marca ausente de esta lista no está por eso sin permiso. Todas operan, según lo que ellas mismas publican, al amparo de un permiso de la SEGOB en manos de un permisionario; ninguna tiene licencia propia de apuestas en línea, porque ese tipo de licencia no existe aquí. Y de todas ellas, solo las que se describen abajo con una oferta deportiva detallada tienen material suficiente para comparar en ese terreno.
Betcris: la marca que publica su permiso en el pie y ofrece el parlay del mismo juego
Betcris muestra su permiso en el pie de su propio sitio: DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que según el oficio DGJS/405/2018 opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. La empresa del sitio es otra cosa, TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Esa doble estructura —permiso mexicano en manos de un tercero y empresa offshore firmando el contrato— es la norma del mercado, no la excepción de esta marca, y merece que el lector la reconozca cuando la vuelva a ver.
En la página principal figuran los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin montos mínimos a la vista. La app “Betcris – apuestas y casino” la publica TV Global Enterprises Ltd.; salió en julio de 2018, su versión 3.2.1 es del 28 de septiembre de 2026 y funciona en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras. En la ficha destacan el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español.
Lo que de verdad distingue a Betcris no es el catálogo: es la combinación de una app madura, una estructura corporativa que no esconde y un permiso que aparece en su propio pie de página, no solo en un directorio ajeno. Su punto débil es el de casi todas: los tiempos de retiro se prometen en la ficha y se descubren en la práctica, y los logotipos de pago no dicen nada sobre montos mínimos. Para quien va a depositar por SPEI y retirar en la misma cuenta, la marca tiene sentido; para quien compara momios partido por partido con tres casas abiertas a la vez, su utilidad está en el parlay y el retiro anticipado, no en el precio.
Betway: permiso 4184 y una ficha que dice poco sobre su oferta deportiva
Betway opera con un permiso de la SEGOB cuyo número, 4184, aparece en la compilación de casasdeapuestaslegales.mx, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular. La confirmación oficial no existe: la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse. Fuera de esa línea, la marca no publica en su ficha ni en su pie de página un detalle de su programa de apuestas —deportes cubiertos, mercados, transmisión, creador de apuestas— que permita compararla con las demás en ese terreno.
Ahí está el punto que un lector debe entender bien: un número de permiso en una compilación de terceros no es lo mismo que un número de permiso en el pie de la propia marca. El primero depende de que ese tercero haya leído bien; el segundo lo publica quien tiene interés en que sea cierto y responde por él. Betway queda hoy en el primer grupo.
Nada de esto dice que la marca no tenga oferta. Dice que su oferta no está descrita en las fuentes que un apostador puede consultar sin abrir cuenta. Quien esté considerando Betway debería mirar directamente su programa de momios y sus términos de retiro antes de depositar, y comparar el margen de un par de partidos con lo que ofrece cualquier otra marca del cuadro. La marca se sostiene o no se sostiene en esa comparación, no en su número.
Caliente: $1,000 MXN sin depósito, hasta $7,000 MXN de duplicación y un rollover de 10 veces
Caliente es la marca mexicana más reconocible de la lista, y su permiso es el más longevo de los nueve: DGG/SP/404/97, con Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. como operadora del sitio, presentado en su propio pie de página como autorización de la Secretaría de Gobernación. Su app “Caliente Deportes” la publica la misma operadora, en versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, y ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, solo para mayores de 18 años.
En el encabezado de caliente.mx se anuncian $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN; la página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Y aquí viene lo que la publicidad no pone junto: según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de $1,000 MXN exige un rollover de 10 veces, mientras que el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra. Es decir, la cifra grande está clara y las condiciones que la hacen alcanzable no lo están.
Traducido a dinero: mil pesos sin depósito con diez vueltas de requisito son diez mil pesos de apuestas que deben pasar por los momios de la casa antes de que ese saldo sea retirable. No es una estafa y no es gratis. Es un cupón que se cobra jugando, y mientras esos diez mil pasan por la mesa, el margen del que se habló arriba trabaja para la casa en cada uno de los boletos.
Lo que queda claro es que el permiso más antiguo y una app con transmisión y creador de apuestas no resuelven el problema de lectura de la oferta: dos bonos anunciados juntos, con condiciones que las reseñas describen de forma distinta y que la propia página no precisa. Para un apostador que va a reclamar el bono sin depósito, el trabajo empieza justo donde termina la publicidad.
1xBet: permiso DGJS/0002/2020 y una app publicada por otra empresa
1xBet declara un permiso de la SEGOB, DGJS/0002/2020, con Entretenimientos Naturales como titular, según portales de comparación —una fuente que, según su propio reporte, no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial. El detalle interesante está en la tienda: la App Store publica su aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular del permiso.
Ese desajuste entre quien tiene el permiso y quien publica la app no es un delito ni una irregularidad demostrada; es una estructura societaria, y en México es común. Pero tiene un efecto práctico que el lector debe tener claro: la marca con la que tratas, la empresa con la que contratas y el permisionario que responde ante la SEGOB pueden ser tres entidades diferentes. Si algo sale mal, identificar a quién reclamarle deja de ser evidente.
Como en el caso de Betway, la marca no publica en su ficha un detalle de su programa de apuestas que permita compararla con las demás. Lo que sí conviene observar en 1xBet es la cadena de responsabilidad, porque es más larga que en las otras ocho y porque el número de permiso proviene de una compilación que no lo pudo verificar. Quien abra cuenta ahí debería, como mínimo, guardar el comprobante de sus depósitos y confirmar por escrito con el servicio de atención a nombre de qué empresa se le está facturando.
Playdoit: una ficha que anuncia $1,000 MXN de bono y se contradice sobre el depósito
Playdoit declara un permiso de la SEGOB, DGAJS/SCEVF/P-02/2005, con Eventos Festivos de México como titular, según casasdeapuestaslegales.mx. Su app la publica Atracciones America S.A. de C.V., salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026. El catálogo es de los más amplios del cuadro: futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros métodos, promete retiros rápidos y pagos inmediatos, enlaza los términos y las pautas de juego responsable, y limita el uso a mayores de 18 años.
El problema está en la oferta. La ficha anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito. No es un matiz menor: son dos productos distintos con requisitos distintos, y la marca no dice cuál de los dos está prometiendo.
Aquí el consejo no es desconfiar por sistema, sino leer el boleto antes de firmarlo. Un bono “sin depósito” y un bono “sobre tu primer depósito” pueden compartir la cifra de mil pesos y no compartir nada más. Si la ficha no se decide, la decisión se traslada a los términos y condiciones que la propia marca enlaza; si tampoco ahí queda claro, la oferta de bienvenida no debería pesar en la elección. En lo demás —catálogo, retiro anticipado, atención 24 horas— Playdoit sí está descrita con el detalle que Betway y 1xBet no dan.
Novibet: el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 y un programa de apuestas sin describir
Novibet aparece con un permiso de la SEGOB, DGJS/DCRCA/1121/2020, a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx. Es una marca que ya operaba en otros mercados antes de instalarse en el mexicano, y esa trayectoria es la razón por la que un apostador la encuentra en la lista.
Más allá del permiso, su ficha no describe el programa de apuestas —deportes, mercados, transmisión, creador de apuestas— con el detalle con que lo hacen Caliente, Playdoit, Codere o Betcris. Compararla en ese terreno exige abrir la cuenta y mirar el programa, y ahí es donde conviene fijarse en algo concreto: los momios de un par de partidos y el tiempo real que tarda un retiro. Lo demás es promesa.
Esa ausencia de descripción no es un defecto de la marca; es una realidad sobre lo que se puede consultar sin registrarse. Y a la hora de elegir, una marca que no describe su producto en ningún sitio público merece una revisión más cuidadosa de sus términos que una que sí lo hace, simplemente porque hay menos que revisar de antemano.
Strendus: tres permisos en el pie, un titular que las compilaciones no se ponen de acuerdo en nombrar
Strendus es el caso más enredado de los nueve. Según casasdeapuestaslegales.mx, opera con tres permisos: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, con Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads como titular, según qué compilación se lea. Las compilaciones no coinciden, y la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse.
Tres permisos en una sola marca cuentan una historia del mercado mexicano: bajo un permisionario pueden operar varias marcas y una marca puede acumular autorizaciones por vías distintas. Para el apostador, la consecuencia es una sola y es la misma de siempre: lo que puedes verificar es lo que la marca publica, no lo que un tercero compila. Un titular que cambia según la fuente no es un dato para decidir; es un recordatorio de que el registro abierto que el Congreso pidió en 2026 todavía no existe.
Como Betway, 1xBet y Novibet, Strendus no describe en su ficha un programa de apuestas que permita compararla. Quien la considere debería empezar por el pie de página de la propia marca y por sus términos de retiro, y no por los números de permiso que circulan en directorios.
Codere: más de 30 deportes, momios mejorados y un bono de hasta 7,000 MXN
Codere declara dos permisos de la SEGOB, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, con Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) como titular, según portales de comparación. Su app figura en la App Store de México a nombre de Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026. El detalle del producto es de los más completos del cuadro: más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. La misma ficha anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO.
Dos cosas conviene subrayar de esa combinación. La primera es que “hasta 7,000 MXN” es una cifra techo: describe el máximo al que puede llegar el bono, no lo que vas a recibir, y la ficha no publica el requisito de apuesta que acompaña a la cifra. La segunda es que la marca aparece en la App Store bajo una sociedad distinta de la titular del permiso, la misma estructura de tres capas que ya apareció en 1xBet.
Con eso en la mano, Codere es la marca del cuadro que mejor combina un catálogo descrito con detalle y métodos de pago locales claros —tarjeta, SPEI y OXXO cubren al apostador que no quiere usar una cuenta bancaria para todo—. Su debilidad es la de siempre en este mercado: el bono se anuncia por su techo y no por su condición. Quien vaya por el catálogo y las estadísticas en vivo encontrará lo que la ficha promete; quien vaya por el bono debería leer los términos antes de depositar, porque una cifra máxima sin requisito a la vista no es una oferta cerrada.
Pickwin: el permiso cuya numeración contradice a la de la competencia
Pickwin cierra la lista con el caso más delicado en términos de verificación. Según blog.pickwin.mx y Apuestas-legales.com.mx, sus números de permiso se contradicen entre sí: una compilación le asigna DGJS/DCRCA/1584/2019 y otra DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER —que es, además, el número que aparece en el pie de página de Betcris—, con Producciones Móviles S.A. de C.V. junto a Unocapali La Paz Operadora como titular. Cuando dos fuentes se contradicen, no se imprime ninguno de los dos números como oficial.
Vale la pena detenerse en por qué esto importa, porque es la lección de todo el cuadro. Un permiso es un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario; los permisos no son transferibles, pero un mismo permisionario puede operar varias marcas, y una marca puede mudarse de permisionario. Eso hace que los números se repitan entre pies de página de marcas distintas y que las compilaciones —hechas a mano, en distintos momentos— se desfasen. El resultado es que el único número que un apostador puede tomar en serio es el que la propia marca publica hoy en su propio sitio.
Sobre su oferta deportiva, Pickwin no publica en su ficha un detalle que permita compararla con Caliente, Playdoit, Codere o Betcris. Quien esté considerando la marca debería ir directo al pie de su sitio y a sus términos de retiro, y tratarla como lo que es: una plataforma cuya autorización no puede rastrearse más allá de su propia declaración.
Legalidad de las apuestas deportivas en línea en México: la ley de 1947, la reforma que no llegó y el impuesto que sí
México regula el juego con apuestas con una ley que se escribió cuando la televisión apenas empezaba. La Ley Federal de Juegos y Sorteos se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947 y prohíbe en el país los juegos de azar y las apuestas, permitiendo únicamente los expresamente autorizados. Su artículo 7 faculta a la Secretaría de Gobernación para otorgar permisos e inspeccionar; el artículo 8 le permite cerrar establecimientos no autorizados; el artículo 9 impide que un local de juego quede cerca de escuelas o centros de trabajo; y el artículo 10 obliga a estados y municipios a cooperar.
El Reglamento que la aterriza se reformó el 16 de noviembre de 2023, y su artículo 2 es el que conviene memorizar: la actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista está prohibida. El artículo 1 define el ámbito —autorización, control e inspección de juegos con apuestas y sorteos, con excepción de los de la Lotería Nacional— y establece la competencia federal. El artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario. Entre los tipos de permiso relevantes para apostar están los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos (artículo 28); quien ya tiene un permiso de hipódromo, galgódromo o frontón puede obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una fianza (artículo 29).
No hay un solo artículo que nombre las apuestas en línea. La práctica reportada es que un sitio web no puede tener una licencia digital propia: va colgado del permiso de un permisionario con local físico. De ahí la palabra que este texto repite: permiso, no licencia. Y de ahí una consecuencia que sorprende a quien llega de otros mercados —una marca extranjera puede operar en México bajo el permiso de un tercero local, y un mismo permisionario puede sostener varias marcas a la vez.
Por qué ningún número de permiso está confirmado oficialmente
El pie de página de una casa de apuestas no es un registro público. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica, según se dice, un documento con los sitios autorizados, y en 2026 el Congreso pidió entre mayo y julio que exista un registro público abierto. Mientras eso no ocurra, los números de permiso que circulan —incluidos los de las nueve marcas de arriba— provienen de dos lugares: el pie del sitio de la propia marca o una compilación de terceros. Los conteos de sitios de apuestas también se contradicen: un reporte habla de 136 sitios y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Por eso este texto no da un total del mercado y no imprime ningún número como oficial.
La reforma que se quedó en el cajón
En octubre de 2026 la Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Hay además una iniciativa que derogaría la ley vigente y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión; también es una propuesta sin efecto. Ninguna de las dos cosas cambia hoy lo que un apostador mexicano puede o no hacer, y por eso se mencionan aquí solo para que nadie las confunda con derecho vigente.
Edad, identidad y reportes: quién vigila qué
El Reglamento prohíbe en su artículo 5 que los menores permanezcan en las áreas de apuesta de los establecimientos y que participen en el “cruce de apuestas”, pero no fija una edad numérica. El 18+ que ves en las fichas es una declaración de cada marca. Los operadores verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego con apuestas figura entre las actividades vulnerables de la ley antilavado; los documentos exactos que se exigen no están establecidos en un texto legal. Y no existe un registro nacional de autoexclusión, como se explicó en la sección sobre el juego responsable.
Lo que se puede apostar y lo que no tiene regla propia
Las apuestas deportivas se permiten solo a través del permiso SEGOB de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los tipos de apuesta no tienen una regla separada en los artículos del Reglamento; simplemente caben en el permiso. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos sí tienen regulación propia en hipódromos, galgódromos y frontones con “cruce de apuestas”, donde los menores nunca pueden participar (artículo 5). Sobre las bolsas de apuestas no hay disposición alguna, y este texto no afirma que exista una en México. Tampoco se encontraron restricciones sobre eventos de menores o ligas inferiores. La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento (artículo 1).
Publicidad, bonos y el impuesto de 50 %
No hay un artículo federal de publicidad en los artículos del Reglamento revisados. Los reportes sobre horarios de transmisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley. Los proyectos para limitar influencers y deportistas, prohibir publicidad en transmisiones deportivas o eliminar los bonos de bienvenida no son ley. Tampoco hay una regla legal sobre bonos: lo que ocurrió es que, tras el aumento del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto.
Ese impuesto es real y vale la pena conocerlo, sin que esto sea asesoría fiscal. El artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS grava con 50 % los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos; la reforma se publicó en el Diario Oficial el 7 de noviembre de 2025 y entró en vigor el 1 de enero de 2026, cuando antes era de 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en casos de incumplimiento grave (artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA). La base no está establecida con claridad: el texto dice “valor de la actividad” y la prensa lo describe como “monto total apostado”, de modo que este texto no afirma que sea 50 % de lo apostado ni 50 % de los ingresos brutos. Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.
Impuestos sobre los premios: quién retiene y cuánto
Aquí el apostador sí siente la ley en el bolsillo. Según los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR, los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o si su impuesto no pasa de 6 %, y 21 % si el impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México aplica un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, lo que lleva el total a alrededor de 7 %, según un reporte secundario. Los premios superiores a $600,000 MXN al año deben reportarse en la declaración anual, también según reporte secundario.
Y un detalle que conviene no pasar por alto: el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”. El tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido. Ante esa duda, la posición sensata es consultar a un contador o asesor fiscal antes de dar por hecho que el dinero está limpio.
Qué distingue a una marca con permiso de una marca offshore
La comparación honesta cabe en pocas líneas. Una marca con permiso de la SEGOB aporta un domicilio legal mexicano, una autoridad ante la que responde, controles de identidad y lavado, y un CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. Una marca offshore no aporta nada de eso: no hay permiso mexicano, no hay CFDI, y el saldo de una cuenta en un operador bloqueado puede quedar congelado. En ninguno de los dos casos existe un registro nacional de autoexclusión. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, y conviene decirlo sin adornos: la zona offshore es zona sin protección local.
Lo que el reglamento permite y lo que no: el estado cambiante de los bloqueos
El artículo 2 del Reglamento prohíbe lo que no está expresamente permitido y el artículo 8 de la ley de 1947 deja a la Secretaría de Gobernación cerrar establecimientos no autorizados. La dependencia ha reforzado su facultad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, aunque una base legal para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la Ley del IVA no está establecida.
La cronología de 2025 y 2026 explica por qué este texto insiste en las fechas. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano —de Ganador Azteca, Grupo Salinas— quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo lícito y ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo para levantar el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente. Alrededor de 20 casinos físicos cerraron en 2026.
Con ese historial, la única forma de escribir el estado de esas marcas es con su fecha. Y una cosa queda fuera de toda duda: no está establecida ni una multa ni un delito para el apostador que juega en un sitio sin permiso, así que este texto no promete ninguna sanción ni tampoco una exención.
Preguntas frecuentes sobre las apuestas deportivas en línea en México
¿Cómo puedo comprobar si una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?
El camino razonable tiene dos escalones. Primero, el pie de página o el apartado legal del propio sitio: una marca que opera bajo permiso suele citarlo ahí, con el número y el nombre del permisionario. Segundo, el Registro Público de Permisionarios y la lista de sitios autorizados de la Dirección General de Juegos y Sorteos, cuya apertura al público se pidió en 2026. Un número que solo aparece en directorios de terceros queda sin confirmar.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?
El momio decimal se multiplica por lo apostado. Cien pesos a 1,90 devuelven 190 pesos si el boleto acierta; de esos, 90 son ganancia y 100 son tu propio dinero de vuelta. En un parlay los momios de cada pierna se multiplican entre sí y forman un precio único, más alto y bastante menos probable de acertar que cada pierna por separado.
¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?
Sumando las probabilidades implícitas de todos los resultados de un mismo mercado. En un partido con dos resultados a 1,90, la cuota de retorno es 1 ÷ (1/1,90 + 1/1,90), alrededor de 0,95: la casa devuelve cerca del 95 % y se queda en torno al 5 %. El margen se abre cuando los momios se separan; comparar el mismo partido entre dos casas lo deja a la vista.
¿Cómo pongo límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Depende de cada marca y no de una obligación legal, porque en México no existe un límite estatutario de depósito ni de pérdida. Las herramientas están en el apartado de juego responsable de la app o de la página, junto a las pausas y al cierre de cuenta. Si la opción no aparece o no se respeta, la alternativa práctica es fijar el tope fuera de la plataforma: una cuenta bancaria separada con el dinero del mes.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas y quién los retiene?
Sí. Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingresos conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR, y quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y 21 % si lo supera. La Ciudad de México aplica 6 % a los premios, alrededor de 7 % en total. El operador emite el CFDI de retenciones.
¿Qué riesgo corro si apuesto en una casa sin permiso en México?
Queda fuera de las obligaciones mexicanas: no hay controles de identidad ni reportes ante la UIF y el SAT, no hay CFDI de retenciones y, si el dominio recibe una orden de bloqueo, el saldo de la cuenta puede quedar congelado sin un procedimiento claro para cobrarlo. Tampoco hay registro nacional de autoexclusión que te alcance en ambos casos. La duda fiscal sobre premios de sitios sin permiso se resuelve con un contador.
Lo que un apostador mexicano puede decidir hoy sin equivocarse de camino
Después de nueve fichas y una ley de 1947, la elección se reduce a tres caminos que no se parecen en nada.
El primero es la marca con permiso SEGOB que describe su producto con detalle en su propia ficha: Betcris con su parlay del mismo juego y sus seis métodos de pago, Caliente con su app de transmisión y creador de apuestas, Playdoit con sus cinco deportes y su casino en vivo, Codere con sus más de 30 deportes y sus estadísticas en vivo. Aquí el apostador obtiene KYC, un CFDI de retenciones cuando el premio está gravado, atención en español y, sobre todo, un nombre contra el cual reclamar. Lo paga en margen, como se paga en todas partes, y en la obligación de leer cada bono por su condición y no por su cifra.
El segundo camino son las marcas con permiso declarado cuya oferta deportiva no está descrita: Betway con su permiso 4184, 1xBet con el suyo y una app de otra empresa, Novibet y Strendus con tres permisos y dos titulares posibles según la compilación. No son peores casas por eso. Son casas sobre las que hay menos escrito, y eso cambia el orden del trabajo: primero abrir la cuenta o consultar el programa, después juzgar los momios y las condiciones de retiro, y por último pensar en el bono.
El tercero es el sitio sin permiso mexicano. Aquí la ventaja suele estar en la variedad de mercados y en la ausencia de retenciones anunciadas; el costo es que ningún artículo de la Ley Federal de Juegos y Sorteos ni del Reglamento te alcanza, que no hay registro de autoexclusión que te contenga cuando la cuenta se vuelve un problema, y que un bloqueo puede dejar tu saldo detenido sin una ventanilla donde preguntar. La zona offshore es exactamente eso: sin protección local.
Y por encima de los tres caminos hay una decisión que este texto repite porque es la única que no depende del mercado. El margen vive dentro del precio que aceptas en cada boleto, y el rollover vive dentro del bono que reclamas. Quien apuesta poco y por gusto puede ignorar ambos sin mayor daño. Quien apuesta seguido debe mirar los momios antes que las promociones, y leer los requisitos antes que la cifra grande. Un bono de mil pesos con diez vueltas de requisito es diez mil pesos de apuestas; un margen de medio punto más caro en cada boleto del año pesa más que cualquier bienvenida. Ninguno de los dos es una estafa. Los dos son el precio de la diversión, y conviene saber cuál estás pagando.
Elaborado por el equipo de «Guiadeapostadores».
