Apostar en equipos deportivos en 2026: nadie tiene licencia en línea
Datos actualizados a 6 noviembre 2026; las referencias a permisos proceden de la ficha pública de cada plataforma y del listado que publica la Dirección General de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación.

México no tiene licencias de apuestas en línea. Eso suena a titular de escándalo y es, en realidad, el hecho más útil de esta guía: significa que ninguna casa de apuestas opera aquí con una licencia digital propia, que todas las que sí operan lo hacen colgadas del permiso de un tercero con local físico, y que el precio que pagas por esa rareza se cobra en cuatro lugares concretos —el momio, el rollover, la retención y el riesgo de que te bloqueen la cuenta—. Este texto va de esos cuatro lugares.
La ley que manda es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, que prohíbe en todo el país los juegos de azar y las apuestas, salvo los que estén expresamente autorizados. No hay un artículo que mencione el juego por internet: ni uno. El Reglamento de esa ley, en su artículo 2, reformado el 16 de noviembre de 2023, prohíbe de forma directa todo lo que no esté previsto expresamente. Léelo despacio, porque es la frase que explica por qué una casa de apuestas mexicana nunca te va a enseñar una licencia: no existe la figura.
Lo que existe es un permiso. El artículo 3 del Reglamento lo define como un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario. Entre los tipos relevantes para apostar están el centro de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, que el artículo 28 enumera. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. El permiso no es transferible, según el artículo 31, y su titular queda obligado a cuentas trimestrales y anuales auditadas, fianzas, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una garantía, según el artículo 29. Una palabra distinta, un trámite distinto y una responsabilidad distinta. Cuando una plataforma te diga “contamos con licencia”, está traduciendo mal.
Ese es el marco. Ahora, el precio.
- Cómo se eligen las plataformas para apostar en equipos deportivos en 2026
- Qué es apostar a un equipo y qué significa cada mercado
- El marco legal: permiso de la SEGOB, no licencia en línea
- Juego responsable: las herramientas dependen de la casa, no del Estado
- Estrategia: qué mirar antes de decidir a qué equipo apostar
- Deportes y torneos: dónde se juega y con qué calendario
- Cómo apostar a un equipo, paso a paso
- Impuestos: el IEPS que paga la casa y el ISR que se te retiene a ti
- Preguntas frecuentes sobre apostar en equipos deportivos
- Lo que cuesta apostar en equipos deportivos, en una frase
Cómo se eligen las plataformas para apostar en equipos deportivos en 2026
Cualquier lista de “mejores casas” que empiece por el tamaño del bono está vendiendo, no comparando. El bono es la parte del trato que se anuncia; el costo vive en las cláusulas que no se anuncian. Así que la evaluación que sigue se hace en el orden en que el dinero se te va: primero quién responde legalmente por la operación, después qué te cuesta meter y sacar el dinero, luego qué te cuesta el bono y por último si el producto deportivo —los mercados, los momios, la transmisión— aguanta el uso real.

Hay una dificultad de partida que conviene decir en voz alta. La Dirección General de Juegos y Sorteos es la autoridad que autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina permisos, y también la que instruye los procedimientos de sanción. Se le atribuye la publicación de un listado de sitios autorizados, y el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto. Ese listado no se ha podido abrir en ningún momento del trabajo sobre esta página, y por eso ningún número de permiso de los que verás abajo se presenta como oficial: aparecen tal como los da la propia plataforma en su pie de página o tal como los recoge una compilación de sitios comparadores, y ya está. Los conteos de sitios de apuestas que circulan tampoco cuadran entre sí —una nota habla de 136 sitios, otra de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx—, de modo que aquí no hay cifra de mercado. Un número inventado se detecta solo; un número contradicho por su propia fuente engaña durante años.
Los criterios que sí cambian lo que pagas
Lo primero que se mira es el permiso y quién lo tiene. Un permiso de la SEGOB te da algo muy concreto: un domicilio legal en México, un titular identificable, controles de identificación de usuario y de prevención de lavado, y la obligación de emitir un CFDI de retenciones cuando el premio causa impuesto. Una plataforma del exterior no te da nada de eso y encima puede quedarse con tu saldo el día que la bloqueen. La comparación honesta no es “regulada contra pirata”: es “con permiso mexicano contra sin permiso mexicano”, y la segunda categoría tiene un costo que se materializa tarde o temprano.

Lo segundo es el dinero de entrada y de salida. Los métodos que las plataformas enumeran en sus fichas y pies de página —tarjeta, transferencia SPEI, cupones en tienda como OXXO, monederos electrónicos— son lo que cada marca dice de sí misma, no un estándar del mercado. El retiro llega a una cuenta a tu nombre; si el nombre no coincide, el dinero se queda donde está. La moneda con la que se juega es el peso, y aquí los miles se separan con coma y los decimales con punto: 1,000 pesos, un momio de 1.90.
Lo tercero es el costo del bono, que es donde casi todo el mundo pierde la cuenta. Un bono de bienvenida no es dinero regalado. Es dinero que se te adelanta contra una obligación de apostar, y esa obligación tiene un multiplicador (el rollover), un plazo, una momio mínima por apuesta y muchas veces un tope a lo que puedes ganar con él. Un rollover de 10 veces sobre un bono de $1,000 MXN no son $1,000 de apuestas: son $10,000 de movimiento antes de que ese saldo sea tuyo. Y si apuestas por debajo de la momio mínima, la apuesta no cuenta y el contador no se mueve. Esa cláusula, más que cualquier otra, decide si el bono fue una ayuda o una factura.
Lo cuarto es el producto: cuántos deportes, cuántos mercados, si hay momios en vivo, si hay transmisión, si hay creador de apuestas, si el retiro anticipado existe y bajo qué condición. Aquí no hay mucho que discutir: casi todas las plataformas grandes ya ofrecen lo mismo, y las diferencias reales están en la profundidad de los mercados de un partido concreto y en la velocidad con que mueven un momio en vivo. La única forma seria de comprobarlo es abrir el partido que te interesa y contar cuántos mercados hay.
La tabla comparativa de las nueve plataformas
Con esas cuatro cosas en la cabeza, la comparación queda así. La columna del permiso recoge lo que la fuente nombrada dice, sin elevarlo a confirmación oficial; la segunda columna recoge lo que la propia ficha de la marca declara sobre su oferta deportiva y sobre el uso de la cuenta.
| Plataforma | Permiso de la SEGOB, según la fuente que lo publica | Lo que declara la ficha de la marca |
|---|---|---|
| Caliente | Número DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio; opera Tecnología de Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. | Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; solo mayores de 18 años |
| Betcris | El número del pie de página del sitio y el de la tabla del propietario no coinciden, así que no se imprime; el titular que nombran las fuentes es Producciones Móviles | Apuestas en vivo con transmisión de NFL, MLB y ligas europeas de futbol, además de casino y casino en vivo |
| Strendus | Números DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; las compilaciones difieren sobre el titular, que unas dan como Atracciones y Emociones Vallarta y otras como New Ads | — |
| Playdoit | Número DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular, Eventos Festivos de México | Futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost”, retiro anticipado y atención las 24 horas |
| 1xBet | Número DGJS/0002/2020, según una compilación, que no pudo confirmar ni el dominio ni el listado oficial; el titular que nombran las fuentes es Entretenimientos Naturales | Apuestas en vivo, transmisión y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports |
| Novibet | Número DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular, Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. | — |
| Codere | Números DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación; titular, Libros Foráneos S.A. de C.V. | Más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis |
| Betway | Número 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular, Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. | — |
| Pickwin | Las fuentes se contradicen y el número que da una compilación es el mismo que el pie de página de Betcris atribuye a Producciones Móviles, así que no se imprime; titular nombrado, Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora | — |
Las casillas vacías no son un descuido de redacción. Son marcas que en su ficha pública de tienda de aplicaciones no declaran el detalle del producto deportivo, y rellenarlas con lo que hace la competencia sería el error más caro de esta página: el lector apostaría esperando un producto que nadie prometió. El mercado mexicano es mucho más amplio. Es una selección de nueve plataformas, y una marca que no esté aquí no queda por eso sin permiso. Tampoco es un ranking: está en el orden en que se revisan, no en el orden en que convienen.
Y una advertencia sobre la columna del permiso que vale para las nueve filas a la vez: los números provienen de pies de página propios o de compilaciones que se contradicen entre sí, y el listado oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se ha podido abrir. Una misma compilación atribuye a dos marcas distintas el mismo número. Eso no significa que alguna de las dos opere sin permiso; significa que la única fuente verificable de un número es la autoridad, y hasta que ese registro sea público, el número es una referencia y no una prueba.
Caliente: la marca que enseña su permiso en el pie de página
Caliente es la plataforma que hace lo que debería hacer cualquiera: poner el número en el pie de página. Ahí aparece DGG/SP/404/97 y ahí se nombra a Tecnología de Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. como operadora del sitio, presentado como autorización de la Secretaría de Gobernación. No es confirmación oficial, pero es más de lo que hace casi todo el mundo: la mayoría esconde el dato en una página legal que nadie abre.
En el producto, la app Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas bajo la etiqueta “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y limita el uso a mayores de 18 años. La misma ficha de tienda la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay, versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, lo que cierra el círculo entre el sitio y la app: mismo operador.
La parte incómoda está en la oferta. En el encabezado de caliente.mx se anuncian $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, y la página no aclara si esas dos promesas valen solo para apuestas deportivas o si son un paquete que arrastra también el casino. Ese detalle importa: un bono de casino no se libera con apuestas de futbol. Y el rollover del bono sin depósito se reporta en 10 veces, mientras que el plazo, las momios mínimas y el multiplicador del bono de primer depósito cambian según la reseña que se lea. Traducido: $1,000 de regalo significan del orden de $10,000 en apuestas antes de que ese saldo salga, y la letra pequeña del segundo tramo nadie la está contando igual.
Veredicto: la transparencia del permiso es la mejor de la lista y el encabezado es el más ruidoso de la lista, y esas dos cosas juntas definen el perfil. Quien vaya a jugar solo deportes y a leer el rollover antes de aceptar nada, encuentra aquí el operador con la estructura legal más visible; quien se deje llevar por el banner de los $7,000, va a descubrir el costo de esa duplicación cuando el saldo todavía no sea suyo.
Betcris: permiso sin número y transmisión de ligas de verdad
Betcris hace una cosa rara y bastante honesta: muestra un permiso pero no un número que aguante una comprobación cruzada. En el pie de página de betcris.mx aparece un permiso a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018, y la tabla del propietario da otro número. Cuando dos documentos de la misma casa no dicen lo mismo, imprimir uno de los dos es inventar certeza, así que no se imprime ninguno. Lo que sí queda claro es la estructura: la empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Es decir, dos capas: una sociedad extranjera con licencia europea y un permisionario mexicano por debajo.
El producto apunta a un aficionado concreto: apuestas en vivo con transmisión de NFL, MLB y ligas europeas de futbol, más casino y casino en vivo. Quien siga la NFL o la Premier League de madrugada encuentra ahí una parrilla que no todas las casas mexicanas arman con ese criterio.
Lo que no se puede hacer con Betcris es la aritmética del costo de entrada, porque su ficha pública no declara un bono de bienvenida con cifras. Eso deja la decisión en manos de lo que el lector revise directamente en la cuenta: los requisitos de apuesta, el plazo y la momio mínima de las promociones vigentes aparecen en la sección de términos del propio sitio, y es ahí donde hay que mirar antes de depositar.
Veredicto: dos jurisdicciones encima de la misma cuenta significan dos juegos de reglas, y eso se nota justo cuando hay un problema. La oferta de transmisión es lo que sostiene la marca para un aficionado de ligas internacionales; el bono no es el argumento, y quien llegue buscando el bono más grande se va a ir a otra parte.
Strendus: tres números de permiso y ninguna promesa de producto
Strendus es el caso más claro de lo que cuesta no tener registro público. Las fuentes que recogen su permiso dan tres números —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— y ni siquiera coinciden sobre el titular: unas nombran a Atracciones y Emociones Vallarta y otras a New Ads. Tres números pueden ser tres permisos distintos de un mismo grupo, que es una práctica conocida, pero aquí nadie lo está explicando. Lo único firme es el “según casasdeapuestaslegales.mx”, y eso es una compilación, no una autoridad.
Del producto deportivo, su ficha pública de tienda no declara mercados, deportes ni bonos. Eso deja al lector con una sola herramienta útil: entrar a la casa, abrir la sección de apuestas deportivas y ver por sí mismo cuántos mercados tiene el partido que le interesa y a qué momio. Es menos cómodo que una reseña, y es la única información que no envejece.
Veredicto: el desorden documental es el rasgo, no un detalle. Una casa con tres números en circulación y dos titulares posibles exige que el jugador guarde su comprobante de depósito y su historial de apuestas desde el primer día, porque reconstruir la relación contractual con esta marca es más difícil que con las demás de la lista.
Playdoit: cinco deportes, un bono de $1,000 MXN sin condiciones claras
Playdoit se presenta como una casa generalista: futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports, con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Es la oferta más ancha del grupo junto con la de Codere, y el retiro anticipado —el cash out— es la función que más se usa en la práctica, porque permite cerrar una posición antes del final. Su permiso, según casasdeapuestaslegales.mx, es DGAJS/SCEVF/P-02/2005 a nombre de Eventos Festivos de México. La app la publica Atracciones America S.A. de C.V. en la tienda mexicana; salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026, lo que indica un producto mantenido y no abandonado.
El problema está en el bono de bienvenida de $1,000 MXN. En la propia ficha, un apartado lo describe como condicionado al primer depósito y otro como si no necesitara depósito. Son dos productos distintos: uno pone tu dinero en riesgo y el otro no. Cuando una casa no sabe explicar cuál de los dos ofrece, el jugador tampoco puede saberlo, y la diferencia no es un matiz —es la diferencia entre apostar los tuyos o los de ella.
Veredicto: el catálogo es sólido y la comunicación del bono es un desastre. Un jugador que llegue con la intención de evaluar el bono por su cuenta, revisando en su cuenta el requisito de apuesta antes de aceptarlo, se queda con un producto deportivo completo; uno que acepte el banner por el banner, no sabe qué aceptó.
1xBet: mucho deporte y un operador que no coincide con el titular
1xBet trae una parrilla deportiva amplia declarada en su ficha: apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports. También anuncia bonos de bienvenida, promociones de temporada y un programa de lealtad con niveles, que en la práctica es una manera de retener al jugador frecuente bajando el costo relativo de las promociones a medida que sube de nivel.
Aquí hay un detalle que el lector debería subrayar. El permiso que recoge una compilación es DGJS/0002/2020, y esa misma fuente no pudo confirmar ni el dominio ni el listado oficial; el titular que nombran las fuentes es Entretenimientos Naturales. Al mismo tiempo, la tienda de aplicaciones publica la app bajo 1XCorp N.V., una sociedad distinta de la titular. Permiso a un nombre y aplicación a otro nombre no es lo mismo que operar sin permiso, y desde luego no es prueba de nada ilegal; es una cadena de responsabilidad con un eslabón que el jugador no puede verificar desde fuera. Cuando algo salga mal —una cuenta congelada, un retiro retenido—, saber a quién reclamar es exactamente lo que se necesita y exactamente lo que aquí falta.
Veredicto: la profundidad de deportes y estadísticas compite con cualquiera de la lista, y la trazabilidad del permiso es la más débil. Para un jugador que solo quiere mercados y no piensa tener un problema, la oferta aguanta; para quien quiera saber frente a qué entidad legal está depositando su dinero, la marca le da una respuesta incompleta.
Novibet: un permiso nítido y poca información propia
Novibet es el reverso exacto de 1xBet en la parte documental: número DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, y titular único, Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. Un número limpio, un titular concreto, y ninguna contradicción entre fuentes.
En la parte de producto, su ficha pública de tienda no declara mercados, transmisiones ni bonos con cifras. Eso deja la marca sin argumento de venta visible y también sin promesa que luego no cumpla, lo cual tiene su mérito en un mercado donde las promesas se escriben más rápido de lo que se corrigen. El jugador que la considere tiene que averiguar dentro de la cuenta lo que aquí no está escrito: qué deportes cubre, qué momio mínima aplican sus promociones y cuánto tardan los retiros.
Veredicto: un permiso claro con un producto sin descripción pública. La marca es de las más limpias en el papel y de las más mudas en la vitrina; quien la elija debe aceptar que la evaluación completa la va a hacer él mismo, dentro de la plataforma, y no en una reseña.
Codere: más de 30 deportes y una estructura de permiso que se ve
Codere es, probablemente, la marca que más cosas ofrece por deporte en esta selección: más de 30 deportes en la app, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Las estadísticas en vivo y el creador de apuestas son las dos funciones que más cambian la experiencia de un jugador de futbol, porque permiten armar un mercado que la casa no tiene publicado y siguen un partido con datos, no con corazonadas.
Su permiso aparece con dos números —DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019— según una compilación, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular. Dos permisos que probablemente cubren tipos distintos de operación, y que aquí se leen como una estructura, no como una contradicción. La app figura en la tienda mexicana a nombre de Codere Newco, S.A.U.; salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026, lo que la convierte en la más antigua del grupo con mantenimiento activo.
La ficha de la app anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. “Hasta” es la palabra que gobierna esa cifra: el tope del bono no es el bono, y el requisito de apuesta que lo acompaña no aparece junto a la cifra grande. La ficha de la app también declara que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.
Veredicto: la ventaja competitiva es la anchura del catálogo, y su costo es la complejidad de la oferta de bienvenida. Es la casa más cómoda para quien apuesta muchos deportes distintos y la más exigente para quien quiere saber de antemano cuánto tiene que mover para liberar el saldo prometido.
Betway: un permiso, ningún folio y ningún folleto
Betway declara un permiso con el número 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. Un número corto, sin estructura de expediente, que no se parece a los demás de la lista: los otros llevan año y clasificación dentro del folio. No es un error del lector ni una rareza del formato, y tampoco algo que se pueda resolver aquí: la autoridad es la que puede decir si ese número corresponde a un centro de apuestas remotas, a un frontón o a las dos cosas a la vez.
Su ficha pública de tienda no describe mercados, transmisiones ni bonos. La marca existe en México, tiene permiso declarado y no tiene folleto.
Veredicto: documentación mínima y producto no descrito. Quien se acerque a Betway lo hará por conocimiento previo de la marca, no por nada que esta página pueda aportarle, y debería empezar por la sección de términos de la casa antes que por su catálogo.
Pickwin: el número que no se puede imprimir
Pickwin cierra la lista con el caso más delicado. Una compilación le da el número DGJS/DCRCA/1584/2019 y otra le da DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, que es exactamente el número que el pie de página de Betcris atribuye a Producciones Móviles. El titular que nombran las fuentes es Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora. Si el mismo número aparece asociado a dos marcas, hay dos explicaciones posibles y las dos son legales: un permisionario que opera varias marcas bajo el mismo permiso, práctica conocida y permitida, o una compilación que copió mal. No se pueden distinguir, y por eso no se imprime número.
El producto deportivo no aparece descrito en su ficha pública de tienda. Y ahí se acaba lo que se puede afirmar sin inventar.
Veredicto: sin folio verificable y sin descripción de producto, la única recomendación que resiste es operar con respaldo documental propio: conservar los comprobantes, revisar los términos antes de depositar y no dar por sentado nada que la marca no publique. La marca sigue en la lista porque opera en el país; no sube en la lista por nada más.
Qué es apostar a un equipo y qué significa cada mercado
El núcleo de este oficio es sencillo: en una apuesta a un equipo pones una cantidad a que un resultado concreto ocurre, y la casa te paga según el momio. La “apuesta a los dos equipos” que busca mucha gente es la fórmula clásica del 1X2 —gana local, empate, gana visitante—, y la frase “ambos equipos anotan” describe un mercado distinto, el de los dos conjuntos marcando en el mismo partido. Los nombres cambian de una casa a otra; el mecanismo no.
De los mercados que la gente pide por nombre, unos son de partido completo y otros de tramo. El de “cualquier equipo gana” se refiere normalmente a cualquiera de los dos, es decir, sin empate: si el partido acaba igualado, la apuesta se pierde. El de “el equipo que se clasifica” se resuelve con el pase de ronda y no con el marcador del partido, lo que significa que un empate puede hacerte ganar. El de “los dos equipos anotan” vive del ritmo del juego y no del resultado. Y los que se resuelven por mitades o por cuartos —gana ambas mitades, más puntos anotados en un cuarto— son apuestas de tramo: se pagan por una parte del encuentro y no por el total.
En apuestas no hay empate técnico: hay reglas de resolución. Cuando un mercado habla de mitad o de cuarto, la casa liquida con lo que pasó en esa mitad o en ese cuarto, y el resultado final del partido puede dar igual. Si el enunciado de la apuesta no dice con claridad qué tramo se está jugando, no es una apuesta: es una discusión futura con el servicio de atención.
Hay además una regla que cambia el precio de todo y conviene tener presente desde el principio. La casa no te ofrece el precio justo de un suceso; te ofrece un precio un poco peor que el justo, y esa diferencia es su margen. En mercados de dos resultados, la igualdad de momios 1.90 y 1.90 —el ejemplo que se usa aquí, no un precio cotizado— da una probabilidad implícita de 52,63 % por lado, es decir 105,26 % sumado. La casa paga el 95 % de todo lo apostado en ese mercado y se queda con un margen en torno al 5 %. Ese es el costo que no se ve en ningún banner: se paga en cada apuesta, ganes o pierdas, y es la razón por la que un bono de bienvenida nunca compensa apostar más de lo que tenías pensado apostar.
El marco legal: permiso de la SEGOB, no licencia en línea
La autoridad es la Secretaría de Gobernación. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, en su artículo 2, le encarga interpretar y aplicar la ley administrativamente, y la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina permisos, además de sustanciar los procedimientos de sanción. La ley que ejecuta esa autoridad es de 1947: prohíbe el juego de azar y las apuestas en todo el territorio y permite solo lo expresamente autorizado. La SEGOB otorga los permisos e inspecciona, según el artículo 7; clausura los locales sin autorización, según el artículo 8; ningún establecimiento puede estar cerca de escuelas o centros de trabajo, según el artículo 9; y los estados y municipios cooperan, según el artículo 10. El artículo 1 del Reglamento acota su alcance a la autorización, el control y la inspección de los juegos con apuestas y los sorteos, salvo los de la Lotería Nacional, con jurisdicción federal.
Y aquí está el hueco que sostiene toda la discusión pública: ningún precepto menciona las apuestas por internet. La práctica reportada es que un sitio en línea no puede tener una licencia digital propia y va colgado de un permisionario con local autorizado; muchas marcas extranjeras usan a un permisionario local, y un mismo permisionario puede operar varias marcas. De ahí que la palabra correcta sea “permiso” y no “licencia”, y de ahí que las nueve plataformas de esta página tengan todas el mismo tipo de documento detrás.
Bloqueos, amparos y por qué la fecha es parte del dato
Entre el 11 y el 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó trece casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano, esta última de Ganador Azteca, quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo, sin apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026, y esto es una sola fuente, un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra bet365 y Betano. Alrededor de veinte casinos físicos fueron clausurados durante 2026.
Ese es el motivo por el que aquí no se escribe nunca “está abierta” ni “está cerrada”, sino “bloqueada desde noviembre de 2025” o “inactiva el 24 de marzo de 2026”. Una casa bloqueada puede tener tu dinero dentro. Si eso pasa, el saldo no se resuelve con un correo al servicio de atención: se resuelve con un procedimiento judicial que dura meses y que en el mejor de los casos te devuelve lo que ya era tuyo. Ese es el riesgo caro del mercado mexicano, y no se paga con un bono.
Las dos marcas nombradas arriba llevan meses en esa situación y por eso no aparecen en la comparación como plataformas activas. No es una opinión sobre su producto: es que una reseña que recomiende depositar donde el acceso es intermitente no sirve al lector.
Qué significa para ti que una casa esté fuera del permiso
El artículo 2 del Reglamento prohíbe lo que no está expresamente previsto, y el artículo 8 de la Ley Federal de Juegos y Sorteos faculta a la SEGOB para clausurar lo no autorizado. La SEGOB ha reforzado su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, aunque una base legal específica para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la Ley del IVA no está establecida.
Lo que sí está establecido, y conviene tenerlo separado, es el contraste. Una marca con permiso te da un foro legal mexicano, un titular identificable, controles de identificación de usuario y de prevención de lavado de dinero, y la emisión de un CFDI de retenciones cuando el premio causa impuesto. Una marca del exterior no te da ninguna de esas cosas, y un saldo depositado en un operador bloqueado puede quedar congelado. En ninguno de los dos casos hay registro nacional de autoexclusión. Las casas con licencia de Curazao no son permisionarias mexicanas, por mucho que lo insinúe su publicidad.
Sobre lo que le pasa al jugador que apuesta en un sitio sin permiso, la posición honesta es la de no inventar: no está establecida ni una multa ni un delito por el simple hecho de apostar en un sitio sin permiso, y tampoco una exención. Lo que sí es claro es el lado del premio: el artículo 137 cubre los premios autorizados legalmente, y el tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido. Ahí la respuesta correcta es consultar a un contador o a un asesor fiscal, no leerla en una página.
Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
Los cambios de reglas no son un rumor de pasillo: están escritos. La SEGOB terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad, según lo reportado el 13 de octubre de 2026. No ha sido presentado y no es ley; hoy no cambia nada de lo que has leído arriba. Existe además una iniciativa para derogar la ley actual que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión. También es una propuesta, y una propuesta que subiría la edad si algún día se aprobara.
Del lado de los permisos, el artículo 29 obliga a los permisionarios de apuestas remotas a presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y una fianza. Esa es la parte del permiso que el jugador no ve y que le conviene: una casa con permiso tiene obligaciones documentales ante la autoridad, y una casa sin permiso no tiene ninguna.
Sobre la publicidad, la posición es la misma que con todo lo demás: no se encontró un artículo federal de publicidad en los preceptos consultados del Reglamento. Los reportes de horarios restringidos de transmisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley. Las propuestas para limitar influentes y deportistas, prohibir la publicidad en transmisiones deportivas y prohibir los bonos de bienvenida tampoco son ley. Ninguna de esas cosas está vigente hoy, y por eso esta página no las aplica.
Juego responsable: las herramientas dependen de la casa, no del Estado
Aquí no hay red de seguridad estatal, y ese es el punto. No existe un registro nacional de autoexclusión: no hay un padrón al que te apuntes para que todas las casas del país te cierren la cuenta de golpe. No se encontró tampoco un límite legal de depósito o de pérdida, ni la figura de una cuenta temporal. La autoexclusión que verás en las plataformas es voluntaria y propia de cada casa, y solo surte efecto dentro de esa casa.
Lo que sí está en la ley es una prohibición de menores, sin número. El artículo 5 del Reglamento impide a los menores de edad permanecer en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, y no fija una edad concreta. Las casas sí la fijan en sus fichas y en sus pies de página: mayores de 18 años. La ficha de la app de Codere México lo dice expresamente, junto con avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. La app Caliente Deportes repite el “solo para mayores de 18 años”. Y las apps de deportes y de casino de Winpot, que se presenta como empresa mexicana de entretenimiento con 17 casinos físicos, mencionan apuestas con dinero real y avisos de juego responsable.
Hay una consecuencia de todo esto que se pasa por alto. Como los controles son internos, la protección que tienes depende de la casa que elegiste y de que tú la actives. Un límite de depósito que no existe en el menú de una plataforma no lo vas a poder negociar con nadie después. Y como las casas verifican la identidad de sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT —la actividad de apuestas es una actividad vulnerable bajo la ley de prevención de lavado de dinero, aunque los documentos concretos exigidos no estén fijados en un estatuto—, tu historial de juego queda registrado en un sistema que no controlas. La conclusión práctica no es alarmista: es que conviene elegir la casa, antes de registrarse, mirando si su menú de cuenta trae límites, pausas y cierre, porque en México esa lista la escribe cada operador y no el regulador.
Estrategia: qué mirar antes de decidir a qué equipo apostar
La pregunta “a qué equipo apostar hoy” no tiene respuesta honesta desde fuera. Nadie sabe el resultado de un partido, y una página que te diga uno te está vendiendo la sensación de certeza, que es el producto más caro de esta industria. Lo que sí tiene respuesta es otra pregunta: cómo se evalúa un momio antes de poner dinero. Eso sí se puede responder con aritmética.
El punto de partida es la probabilidad implícita. Un momio de 1.90 no es una probabilidad del 90 %: es aproximadamente un 52,63 %, y se obtiene dividiendo uno entre el momio. Cuando sumas las probabilidades implícitas de todos los resultados de un mercado y el total pasa de 100 %, ese excedente es el margen de la casa. Ese margen es el terreno donde se juega todo, y es la razón por la que el punto de partida de cualquier jugador serio es el banco que está dispuesto a perder, no el partido del día.
De ahí sale un orden de trabajo que sirve para cualquier deporte. Primero, fijar el banco de la semana o del mes y no tocarlo: es el único número que controlas por completo. Segundo, elegir mercados que conozcas de verdad, porque el valor no está en acertar más partidos que la casa, sino en detectar un momio cuya probabilidad implícita te parezca baja frente a lo que sabes. Tercero, revisar el requisito de apuesta de cualquier bono antes de aceptarlo, porque un rollover alto puede volver negativo un saldo que parecía regalado. Cuarto, mirar si la casa tiene creador de apuestas y retiro anticipado, porque son las dos funciones que evitan que un buen análisis se convierta en una posición que no puedes cerrar.
Banco, tendencia y el error de confundir una racha con un pronóstico
La analítica ayuda y no adivina. Ver que un equipo marca en la primera mitad en varios partidos seguidos describe lo que ya pasó; no obliga a que vuelva a pasar. El uso sensato de esas tendencias es acotar el universo de apuestas que estás considerando —qué mercados tienen sentido mirar, en qué competición tienes información— y no convertir la racha en una promesa. La diferencia entre las dos cosas es toda la diferencia entre un jugador que dura y uno que no.
En apuestas de tramo, la analítica es más útil que en el resultado final, porque los patrones de ritmo son más estables que el marcador: cómo arranca un equipo, cuánto le cuesta cerrar los partidos, si se le caen los últimos minutos. Eso no da certeza; da un criterio para descartar las apuestas que no quieres hacer, que es la mitad del trabajo.
Si vas a jugar un parlay, ten presente lo que hace la multiplicación. Los momios de las patas se multiplican en un solo precio, y con cada pata añadida el riesgo crece de forma brutal mientras la cifra que ves al final crece de forma vistosa. Un parlay de cuatro patas a 1.90 cada una paga un precio alto y se pierde con un solo error. La aritmética no prohíbe jugarlo; prohíbe creer que el precio alto compensa el riesgo añadido.
Deportes y torneos: dónde se juega y con qué calendario
En México, apostar a equipos de futbol es el centro de gravedad del mercado, y alrededor de eso cada casa arma su parrilla. Playdoit declara futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión. 1xBet declara futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports con transmisión y estadísticas. Codere declara más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Betcris declara apuestas en vivo con transmisión de NFL, MLB y ligas europeas de futbol. Caliente declara transmisión en vivo, creador de apuestas, eventos virtuales y promociones. Campobet, que no es una de las nueve plataformas comparadas y aparece solo como referencia de mercado, declara futbol, tenis y basquetbol con momios en vivo, transmisión de partidos y ajuste de apuestas en juego, y su ficha promete retiros rápidos y atención las 24 horas. Rushbet, en la misma condición de referencia, ofrece casino y casino en vivo, además de una cobertura deportiva de ligas internacionales.
Lo primero que hay que decir del calendario es que la Copa Mundial de la FIFA 2026 ya se jugó, entre junio y julio de 2026, y eso deja el verano con menos torneo de selecciones de lo habitual. La consecuencia para el jugador es de ritmo: el calendario de clubes recupera el protagonismo y las ligas domésticas son las que sostienen el volumen de mercados semana a semana. Cuando hay torneo grande, las casas abren mercados que después cierran: goleador del torneo, clasificado por ronda, campeón. Esos mercados vuelven con cada competición que arranca, y su profundidad es una buena medida del tamaño real de una casa.
El calendario también decide tu experiencia de apuesta. En una liga europea, los partidos caen de madrugada en horario de México; en la liga local, caen en la tarde. Si apuestas en vivo y necesitas seguir el partido, esa diferencia es la diferencia entre verlo y despertarte con el resultado. Y hay un límite que impone el propio marco legal: el cruce de apuestas está regulado en hipódromos, galgódromos y frontones, y los menores no pueden participar en él nunca, según el artículo 5. Ese es el único rincón del Reglamento que habla de apuestas entre aficionados, y está cerrado para quien no sea mayor de edad.
El balón y el boleto
Sobre el formato de las competiciones y los mercados que se abren en cada una, la regla útil es la de siempre: lo que cambia es el nombre del torneo, no el mecanismo. Un mercado de campeón se resuelve con la última ronda; un mercado de clasificado, con el pase; un mercado de partido, con ese partido. Y los momios de los favoritos en torneos largos son bajos porque la probabilidad implícita es alta, no porque la casa esté siendo generosa.
Cómo apostar a un equipo, paso a paso
El procedimiento tiene más orden del que parece, y cada paso gasta algo.
Empieza por el registro y la verificación de identidad. La ley de prevención de lavado de dinero alcanza a las apuestas, y las casas verifican usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT. Eso significa documento de identidad y, en el retiro, una cuenta bancaria a tu nombre. Prometer lo contrario, o elegir un método a nombre de otra persona para sortear la verificación, es la manera más rápida de perder el saldo por incumplir condiciones que la casa sí tiene escritas.
Después viene el depósito. Los métodos varían por marca: la ficha de Codere menciona tarjeta, SPEI y OXXO; la página principal de Winpot México muestra los logotipos de Visa, SPEI, OXXO, Mercado Pago y AstroPay como métodos de depósito, sin montos mínimos, y banners de bonos de deportes y casino sin cifras. Eso último merece una nota, porque una página sin montos mínimos suele tenerlos en los términos del método y no en la portada. Y no hay un estatuto que regule los pagos de apuestas: los métodos son lo que cada casa dice de sí misma.
El tercer paso es leer el bono antes de aceptarlo, no después. Aquí es donde se separan los jugadores. El bono de bienvenida de Codere se anuncia como de hasta 7,000 MXN, y el “hasta” no aclara el requisito de apuesta que lo acompaña. Caliente anuncia $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, sin detallar si ambas valen solo para deportes, y el rollover del tramo sin depósito se reporta en 10 veces. Playdoit anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida describiéndolo en un apartado con primer depósito y en otro sin él. En los tres casos el trabajo del lector es el mismo: abrir los términos de la promoción, anotar el multiplicador, el plazo y la momio mínima, y decidir con esos tres números, no con el del banner.
El cuarto paso es construir el boleto. Se eligen los mercados, se ve el momio, se pone la cantidad, y antes de confirmar el boleto conviene hacer una comprobación rápida: qué paga la apuesta si gana. La cuenta es directa. Con un momio de 1.90 y cien pesos, el retorno son 190 pesos y la ganancia neta 90; con un momio de 2.50, el retorno son 250 y la ganancia neta 150. En una combinada, los momios de las patas se multiplican y el precio del boleto sale de ahí. Ver el número antes de confirmar es la última oportunidad barata de corregir un error de dedo, porque después del clic ya no hay vuelta.
El quinto paso es el retiro. Llega a una cuenta a tu nombre, y en premios que causan impuesto la casa emite un CFDI de retenciones, que es el documento que después te permite acreditar lo retenido cuando presentas tu declaración. No hay estatuto que fije los plazos: cada casa decide cuánto tarda, y el detalle está en su sección de términos.
Impuestos: el IEPS que paga la casa y el ISR que se te retiene a ti
Aquí hay dos impuestos y la gente los mezcla. La casa paga el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios: el artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS grava con 50 % los juegos con apuestas y los sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos. Ese porcentaje estaba en 30 % y subió con la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025, con entrada en vigor el 1 de enero de 2026. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea que operan residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave, según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA. Y ojo con lo que dice la base: el texto consultado solo habla de “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y esta página no va a escribir “50 % de lo apostado” ni “50 % del ingreso bruto” cuando el texto no lo dice así.
El impuesto que te toca personalmente es el ISR. Los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR consideran ingreso los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos autorizados legalmente. Quien paga retiene 1 % si el premio no causa impuesto estatal o si ese impuesto no pasa de 6 %, y retiene 21 % si un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si presentas la declaración que corresponde cuando estás obligado; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. En la Ciudad de México hay un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, lo que da un total en torno al 7 % según un reporte secundario. Y los premios que superan $600,000 MXN en el año se reportan en la declaración anual, también según un reporte secundario.
De ahí salen un par de consecuencias concretas. La primera: en el caso común de un premio municipal sin impuesto estatal relevante, lo que te retienen es 1 %, y eso son diez pesos por cada mil de premio; en la ruta de 21 %, son doscientos diez por cada mil, y esa diferencia solo aparece cuando hay un gravamen estatal de por medio. La segunda: el CFDI de retenciones que emite la casa es tu comprobante, y sin él no tienes con qué acreditar nada. Y la tercera, que es la que más se pregunta: el artículo 137 cubre los premios autorizados legalmente, y el tratamiento fiscal de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido. Para eso, contador. Si el impuesto estatal varía —la Ciudad de México grava las apuestas, Nuevo León grava los montos apostados—, la variación es del fisco estatal, no de la casa, y ninguna promoción la va a cubrir.
Preguntas frecuentes sobre apostar en equipos deportivos
¿En qué deportes y eventos se puede apostar en las casas con permiso de la SEGOB?
En la práctica, en los que cada casa decida abrir. El Reglamento no dedica un artículo a las apuestas en vivo, a los deportes virtuales ni a los esports, así que no hay una lista legal de eventos permitidos. Las fichas de las plataformas mencionan futbol, basquetbol, tenis, MMA, UFC, esports, NFL, MLB y ligas europeas, y los hipódromos y frontones tienen su propio cruce de apuestas.
¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Pídeselo a la casa y revisa su pie de página: Caliente publica ahí DGG/SP/404/97 y Codere declara en su ficha que opera con permiso de la SEGOB. El listado de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se ha podido abrir, y las compilaciones se contradicen entre sí, así que un número de reseña no es prueba. El dato verificable es el que la autoridad publique.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?
El retorno es la cantidad multiplicada por el momio, y la ganancia neta es la cantidad multiplicada por el momio menos uno. Con cien pesos a un momio de 1.90, el retorno son 190 pesos y la ganancia neta 90. En una combinada, los momios de las patas se multiplican entre sí antes de aplicar la cantidad.
¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?
Se nota cuando sumas las probabilidades implícitas de todos los resultados de un mercado. Cada una es uno dividido entre el momio, y en un mercado de dos resultados a 1.90 y 1.90 suman 105,26 %. La casa paga entonces alrededor del 95 % de lo apostado y se queda con un margen cercano al 5 %, que se cobra en cada apuesta, se gane o se pierda.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas y quién los retiene?
Sí, y quien paga el premio es quien retiene. Los premios de juegos con apuestas autorizados son ingreso bajo el artículo 137 de la Ley del ISR, y la retención es del 1 % cuando el premio no causa impuesto estatal o ese impuesto no pasa del 6 %, y del 21 % cuando lo supera. La casa emite un CFDI de retenciones.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Desde el menú de la cuenta, porque no hay un límite legal que la casa deba aplicarte: no existe un estatuto de límite de depósito o de pérdida en México ni un registro nacional de autoexclusión. Cada plataforma decide si ofrece límites, pausas y cierre de cuenta, y las que las listan las describen en sus propias condiciones. Conviene comprobarlo antes de registrarse.
¿Existe una lista oficial de casas con permiso?
Es la pregunta que no tiene buena respuesta, y conviene decirlo sin rodeos. La Dirección General de Juegos y Sorteos tiene atribuida la publicación de un listado de sitios autorizados, y en mayo y julio de 2026 el Congreso pidió un registro público abierto. Ese listado no se ha podido consultar. La consecuencia práctica para el lector es incómoda pero manejable: ningún número de permiso que veas en una reseña, incluida esta, viene avalado por la autoridad, y la comprobación que sí puedes hacer es la de campo —preguntar a la propia casa por su permiso y su titular y guardar la respuesta—. La otra ruta es revisar el pie de página del sitio de la marca, que es donde las que sí lo publican lo ponen.
También hay que desactivar un prejuicio: que exista un registro público no cambiaría el marco. Un permiso mexicano sigue siendo un documento administrativo temporal dado a un tercero, y la casa en línea sigue sin ser titular de una licencia digital. El registro haría verificable el número; no crearían una licencia nueva.
¿Cuánto pesa realmente un bono de bienvenida?
Un bono de bienvenida es el tema más anunciado y el peor entendido. Su valor real es el saldo liberado menos el costo esperado de liberarlo, y ese costo rara vez aparece en el anuncio. Hay dos maneras limpias de mirarlo, y las dos se pueden hacer con los datos que la propia promoción publica.
La primera es mirar el multiplicador. Un bono de $1,000 MXN que exige un rollover de 10 veces —el que se reporta para el tramo sin depósito de Caliente— obliga a mover $10,000 MXN en apuestas antes de que ese saldo sea retirable. La segunda es mirar cuántas apuestas son, que depende de lo que pongas en cada boleto: si apuestas 200 pesos por boleto, son 50 boletos; si apuestas 500, son 20. Y solo cuentan los boletos que alcanzan la momio mínima que la promoción fije, de modo que apostar por debajo de esa momio no acerca la liberación, solo gasta saldo.
La tercera pieza es el costo esperado de mover ese volumen. Aquí entra el margen del mercado, y el orden de magnitud importa más que el decimal. Mover $10,000 MXN en un mercado cuyo margen ronda el 5 % deja fuera, en promedio y sobre muchas apuestas, unos $500 MXN. Con un bono de $1,000, eso deja la ganancia esperada en el entorno de la mitad del valor nominal, siempre sobre muchas apuestas y bajo el supuesto de que solo se apueste el importe del bono. Repetir un rollover de 40 veces sobre el mismo bono cambiaría el resultado por completo: movería $40,000 y el costo esperado se iría a unos $2,000, más de lo que vale el bono. Y ahí está la trampa: los bonos caros no son los que tienen rollover alto per se, sino los que tienen rollover alto y una momio mínima que te empuja a mercados con margen peor. Es una estimación, no una promesa: el promedio no es tu resultado, y la varianza de un bono grande puede dejarte bastante por debajo de esa cifra.
Lo que cuesta apostar en equipos deportivos, en una frase
Todo lo anterior se puede reducir a cuatro precios. El primero es el margen: en un mercado de dos resultados iguales, la casa paga alrededor del 95 % de lo apostado y se queda con cerca del 5 %, y ese 5 % se paga en cada boleto, se gane o se pierda. El segundo es el bono: un saldo anunciado con una cifra grande y un rollover de 10 veces exige mover diez veces ese monto, y el costo esperado de moverlo se come una parte considerable de lo que parecía regalado. El tercero es el impuesto: una retención del 1 % en el caso común y del 21 % cuando hay un gravamen estatal alto, con un total que ronda el 7 % en la Ciudad de México. El cuarto es el riesgo de plataforma: una casa bloqueada puede dejar tu saldo dentro, y en México eso ha pasado, está pasando y volverá a pasar mientras los tribunales sigan moviendo la orden.
Ninguno de los cuatro precios es escandaloso por separado. Juntos explican por qué el jugador que dura no es el que encuentra el bono más grande, sino el que sabe cuánto le cuesta cada uno de esos cuatro números antes de poner el primero. Y explican también por qué la elección razonable, en un mercado sin licencia en línea, sin registro público de permisos y sin registro nacional de autoexclusión, es aburrida: una casa con permiso, un titular al que puedas reclamar, un método de retiro a tu nombre y un banco que puedas perder sin que se te mueva nada más. El resto es publicidad, y la publicidad no paga apuestas.
Preparado por la redacción de «Guiadeapostadores».
